jueves, 17 de octubre de 2013

Saúl Yurkievich

























Pesadilla

Planillas presentadas fuera de plazo
¿trajo fotografías?
no puedo darle curso
olvidó el estampillado
llene una solicitud
corresponde multarlo
multarélo
¿multaráme?
múltolo
no me multe
lo multé

Fuente: Ciruela la loculira, Saúl Yurkievich, Ediciones del Asterisco, La Plata, 1965.


Revolución

a Emilio Pernas

Las sillas se sentarán sobre nosotros
las perchas se nos colgarán
los pisos habrán de arrastrarnos
seremos empujados por la puertas
pateados por las pelotas
tirados por las barajas
arrugados por los papeles
mojados por los pañuelos
encendidos por los fósforos
disueltos por los azúcares
revueltos por las cucharas
bebidos por el agua
y no será más que justicia.

Fuente: Ciruela la loculira, Saúl Yurkievich, Ediciones del Asterisco, La Plata, 1965.


Autocrítica
Fragmentos

Soy un escritor deleznable
pienso en la literatura
soy un pequeño burgués
las directivas
no puedo obedecer
lo intento pero me salen
esos diablos traviesos
y pierdo la seriedad
quiero cantar al pueblo
pero me entrampan fantasmagorías
me desbaratan
no puedo ser marcial
las palabras se ponen a piruetear
me sacan la lengua malditas
me tiran de las orejas
me desafían me disuaden me desvían
y termino por seguirlas
en sus contorsiones y cabriolas
qué mezquindad
no puedo ser épico
cuando pretendo exaltar
la guerra de liberación
siempre me aparto del tema
(...)
qué voy a hacer
soy un caso perdido
escribo cosas inútiles
en vez de colaborar fantaseo
no merezco consideración
para elogiar no sirvo
condeno sin convicción
distraigo divierto complico
las verdades
de la revolución
no es tiempo de jugueteos
camarada comisario
de escritor a escribiente
pido que me degraden
en una oficina oscura
de cualquier ministerio
llenaré sobre ajados escritorios
las planillas de gastos
no merezco publicar
(...)

Fuente: Rimbomba, Saúl Yurkievich, Ediciones Peralta, Madrid, 1978.


Esbozo

Confundes la belleza con el estremecimiento:
lo que porta con lo que aporta.

Es –dices– la trémula singularidad,
luego la gracia, el no sé qué,
el modo o la manera de,
lo muy poco y lo muy mucho,
la nada o el colmo; depende –dices.

No lo sublime, no precisamente;
más bien, en lo admirable, lo mirable.
(¿Suprimes lo sublime?: lo subsumes.)

Cosa de afectos y de efectos –dices–
efectos de los afectos, afectos de los efectos: remolino.

El dolor se fija en una forma,
en su figura queda suspendido
y se transfigura: deleita.

La figura: nube
a la vez visible e intangible.

¿Y lo informe? ¿Y lo feo?
Efectos de lo real –dices– de la razón insuficiente.

Pero la bella totalidad se deshace,
las palabras tienden vínculos inciertos,
el ser se separa de la idea,
se sabe sin saber.

Soy lo que soy –dices–
soy lo que no soy
no soy lo que soy
no soy lo que no soy: vértigo.

Eso no tiene nombre
(ningún eso lo tiene)
se da, se hace, transcurre, opera.

Apariciones son: apariencias
(pases, poses, posturas, imposturas)
pizcas de existencia
(ninguno, nadie, nunca, nada)
modos de ser: del ser: paradojas
por las que toda substancia
(todo lo substancial)
se extenúa: melancolía,
borratina: quizá sea así el mal,
el sinsentido como amenaza.

Otra voz, no la propia, cuando alcanza,
no poseída: posesa, llega.

Otra voz, pero de quién, de dónde.
Sublime, quizá, mas insumisa: ¿ignota?
sin mandamiento: relámpago.

Un momento el pandemonio esplende,
genera su sentido en la distancia
y la voz se ve.

(Como privada de expresión,
viéndose en el verse,
la voz se ve.)

Fuente: Vaivén, Saúl Yurkievich, UNAM, México, 1996.


Contar por sobresaltos

No medir,
contar el tiempo.
¿Cómo contar tu tiempo?
Por lo que acontece
distintamente
por eras personales
según vivas
dicha o dolor
–lo que en ti se destaque
agudamente
o se confunda en el corrimiento–
lo que te corroe
lo que te corrobora.
Contar por sobresaltos
o por sucesión
por prelaturas de celebrantes
de las sacerdotisas
en el santuario de Hera
cerca de Argos
o por genealogías
más y más vagas
a medida que remontan
en edad
o por hazañas de los héroes epónimos
por exterminación de las razas de hierro
por nacimientos señeros
o por las violaciones
que los dioses consuman con mortales
para generar distinta descendencia
tribus nacidas de mezcla.
Contar por capas de leño
o por las alternativas de tu carne
sus flaquezas
por las pérdidas que marcan tus días
por rememoraciones
por ese mismo sueño
que a través de variantes
en tu muñón perdura.

Fuente: Sueño del ojo y del espejo, Saúl Yurkievich, Galería Estampa, Madrid, 2002.


Ladra lo crudo

ese perro ladra de noche
ese perro ladra sin parar
     
no aúlla ni rabia
no ladra por circunstancia
ladra por condición
     
¿es el ladrido su pesadumbre?
ladra su fundamento
sus húmeros ladran sus lagrimales su páncreas
ladra lo latente
la cifra de su substancia
lo carnal ladra en él
lo desolado
ladra lo crudo
ladra su atónito desamparo
la vaga vasta amenaza
ladra por todo lo hostil
     
de noche ladra contra lo oscuro
que lo traspasa
contra lo desalmado
ladra.    
Por igual
como perro de noche
por parecido desamparo
ante mí
llora mi amigo Ken
trata de contener su congoja
y desespera
convulso el llanto estalla
impúdico
allende toda urbanidad
el llanto lo rebasa
     
el cúmulo negro lo abruma
se desmorona su morada
su lengua se deshila
todo se agarrota
el sinsentido lo cerca
lo vacante lo anonada

 mi amigo Ken
ya no puede tenerse en pie
estremecedoramente
como perro que ladra de noche
por compulsión
estalla en llanto.
     
Hay que vivir –le digo.
La vida es un don.
  No obstante.
A pesar del pesar.
Es duro, pasmoso, insoportable don.

Fuente: Sueño del ojo y del espejo, Saúl Yurkievich, Galería Estampa, Madrid, 2002.

Saúl Yurkievich nació en La Plata en 1931 y murió en Caumont-sur-Durance, Francia, en 2005. Fue poeta, narrador, crítico, ensayista y docente. En La Plata estudió Letras en la Universidad pública y escribió una tesis sobre Guillaume Apollinaire, que publicó como Modernidad de Apollinaire en 1968. En esta ciudad, además, dio a conocer Realidad y poesía: Huidobro, Vallejo y Neruda. Caracterización de la poesía contemporánea (ensayo, sin mención de editor, 1960), Ciruela la loculira (poesía, Ediciones del Asterisco, 1965) y Berenjenal y merodeo (poesía, Ediciones del Asterisco, 1966). En 1948, también en La Plata, conoció a Juan Ramón Jiménez. El hecho tuvo lugar durante una lectura de poesía del poeta español, a raíz de la cual se sintió impulsado a escribir sus primeros poemas. "Fui fascinado por su rostro pálido y enjuto. (...) Me pareció la ideal encarnación del poeta”, confesó, casi al final de su vida. A partir de 1966 vivió en Francia, donde fue profesor de literatura latinoamericana en la Universidad de París VIII Vincennes-Saint-Denis. Asimismo, dictó clases, cursos y conferencias en numerosas instituciones de enseñanza superior de América y Europa. En París conoció a Julio Cortázar y escribió uno de los más interesantes trabajos críticos sobre su obra: Julio Cortázar: mundos y modos (1994). También fue amigo y albacea del autor de “Rayuela”. Justamente, estaba preparando la edición en nueve tomos de sus obras éditas e inéditas para la editorial española Galaxia Gutenberg cuando lo sorprendió la muerte. Además de los libros ya mencionados, publicó, entre otros: Valoración de Vallejo (ensayo, 1958), Volanda Linde Lumbre (poesía, 1961), Cuerpos (poesía, 1965), Fricciones (poesía, 1969), Fundadores de la nueva poesía americana: Vallejo, Huidobro, Borges, Neruda, Paz (ensayo, 1971), Retener sin detener (poesía, 1973), Poesía hispanoamericana 1960-1970 (ensayo, 1976), La confabulación con la palabra (ensayo, 1978), Rimbomba (poesía, 1978), Envers (poesía, edición bilingüe, español / francés, 1980), Acaso acoso (poesía, 1982), A través de la trama. Sobre vanguardias literarias y otras concomitancias (ensayo, 1984), De plenos y de vanos (poesía, 1984),Trampantojos (relatos, 1986), Identidad cultural de Iberoamérica en su literatura (ensayo, 1987), El trasver (poesía, 1988), A imagen y semejanza (relatos, 1992), El cristal y la llama (ensayo, 1994), Vaivén (poesía, 1996), La movediza modernidad (ensayo, 1996), Suma crítica (ensayo, 1997), El huésped perplejo (poesía, con dibujos de Julio Silva, 2001), Sueño del ojo y del espejo (poesía, ilustrado por Jorge García Pfretzschmer, 2002), Del arte verbal (ensayo, 2002) y Background noise / Ruido de fondo (poesía, edición bilingüe, español / inglés, 2003). Desde muy joven, Yurkievich se sintió atraído por la literatura latinoamericana de vanguardia y escribió numerosos y esclarecedores ensayos al respecto. Consecuentemente, su creación poética estuvo dirigida a la experimentación formal y la búsqueda de un lenguaje innovador, pero sin descuidar el aspecto semántico y siempre apoyándose en un tono reflexivo. Sobre la convivencia del crítico y el poeta, señaló Nicanor Vélez: “Hay voces que son puentes y cuando dejan de serlo pasan a ser río. Saúl Yurkievich era una de esas voces. Uno de los más eminentes críticos literarios de Hispanoamérica; fue a su vez un poeta ejemplar que mantuvo de forma natural el circuito directo entre crítica y creación. Difícilmente se entenderá su forma de abordar las obras literarias si olvidamos su condición de poeta. Aunque siempre estuvo en el centro de la crítica más exigente y en universidades notables (...), Yurkievich nunca se dejó tragar por el discurso académico y supo abordar la crítica como un lector privilegiado que era consciente de su condición de creador.” Para Claude Esteban, poeta y ensayista francés, “Saúl Yurkievich no se satisface de asistir al derrumbamiento de la materia verbal, la exaspera, provoca en ella con una especie de arrebato, las explosiones y las fracturas, como si importara primero que el andamiaje de la lógica, las estructuras angulosas del concepto se derrumben y se desmoronen, para que de este montón de ruinas nazca una nueva manera de decir, regocijante y amenazadora a la vez, por el vacío, por el exceso, por el tiempo que carcome el espacio."

Foto: Saúl Yurkievich. Fuente: www.pagina12.com.ar

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