Tarde
de abril con escena
Piso rojo sosteniendo una espalda.
Un libro entre las manos, escudo al hastío.
El pie derecho hace jueguitos con un cenicero de goma.
Flota maridaje de malvón propio y marihuana vecina.
Cerca, una olla escalda unas chauchas tiernas.
Tras la ventana, el crujir de semillas de girasol en alguna boca.
De tanto en tanto, voces, voces pequeñas,
algún respiro. Todo lejano.
Mansa escenografía, si no tuviera por
escenario
la precariedad de cualquier certeza.
A
tiempo
Un libro entre las manos, escudo al hastío.
El pie derecho hace jueguitos con un cenicero de goma.
Flota maridaje de malvón propio y marihuana vecina.
Cerca, una olla escalda unas chauchas tiernas.
Tras la ventana, el crujir de semillas de girasol en alguna boca.
la precariedad de cualquier certeza.
A mi fiel contrincante
Ahora, no puede elegir otra causa, menos yo.
Se aferra sin la mínima idea de quién soy.
¿Me ves?
Podría ser esa mancha en el cielo raso, por qué no.
Tu voz, un trueno débil.
Ay papá, no me sueltes, no gruñas.
Ya no habrá más fórmulas del dolor.
Rosas y Perón en marcos dorados a la hoja,
también, la máquina de escribir y el cinturón.
una Virgen de Luján por meteoróloga
y el eterno “por mi culpa, por mi culpa, por mi Gran culpa”.
triángulo escaleno de hermanos,
seguidos y desiguales, amorosamente descreídos de lo mágico.
Santa Rita, elástico, perro, arco, gato, montoncito de mugre.
Y unos libros quemándose en la parrilla.
devora mi madre, sentada frente al televisor.
pero sabe a la perfección el número exacto
de quien le provee la droga.
a punto de ser deglutida,
me mira detrás del ventanal.
Apenas puedo conmigo –le digo.
donde los cactus crecen según sople el viento,
la luz se enciende cuando le viene en gana,
dos rosas asoman a mediados de abril (y en maceta).
a puñetazos se abren las ventanas,
el reloj da la alarma con la primera orina (jamás antes)
y, últimamente, los afiches permanecen quietos.
Quizás, pequeñas resistencias ante el absurdo diario.
¿Qué hacemos acá?,
interpelo a los gatos ajenos
que usufructúan los bordes del patio.
solo practico la distracción,
algunas palabras antes de mutilarla.
recuerdo un cuento sobre broches
armados con soldaditos de plomo, o al revés.
con mi perro talismán hecho de cenizas.
la gota, vomitada por la canilla, aumentara su caudal.
El benteveo mascullara cuando roba la comida del gato.
Los ojos se evadieran del libro que sostengo para sostenerme.
El viento sacudiera suave las chapas en el patio vecino,
o una horda de babosas quemara con baba ácida las amapolas.
no sería tan temerario para dejar oír
el esfuerzo de esa hormiga, arrastrando su pábulo.
In memoriam de mi hermana Graciela
Antes, solo en cualquier sitio donde se sueñe.
Nada combina con la mortaja.
vaya a saber una por qué.
Antes, mamá solo era su madre.
Antes, nunca preguntó qué sería de nosotros y de tantas cosas.
(MI SEUDÒNIMO ES GRAVINO Y DIGO QUE ME GUSTA ESTA POESÌA, TAN SINTÈTICA, TAN CONCETRADA, TAN PRECISA, Y ME GUSTA LAS COSAS QUE LA AUTORA VA DESCUBRIENDO EN SU ALREDEDOR Y EL GOLPE EMOTIVO QUE LE HAN PRODUCIDO!!! FELICITACIONES POETA!!!
ResponderEliminarMuchas gracias!
EliminarMuchisimas gracias César! Para mi es es una alegría inmensa ser parte de este espacio.
ResponderEliminarGracias a vos por permitirme acceder a tus poemas. El blog se enriquece y se honra con ellos.
EliminarGracias Mari !! Espero que te hayan gustado los poemas que selecciono César. Para mi es muchooo, esr parte de este espacio. Beso enorme
ResponderEliminarMaría Inés, te felicito por tu profunda austeridad.
ResponderEliminarMuchas gracias!
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