lunes, 3 de agosto de 2026

Ángela Gentile


DIARIOS DEL EGEO

Para Agathi Dimitrouka
 

Mujeres de la calle Ermou
 
Marchitas las azucenas de la calle Ermou, confinaron su
perfume en ánforas junto al fango de Aquerusia.
Mujeres sin nombre todos los días, golpeaban las piedras
para ver nacer los olivos y murmuraban:
–Abre el cuaderno, poeta: ¡Escribe!
Olvidadas las mujeres de la calle Ermou, el poeta escribió:
Por la ventana de la primavera entra el lucero del alba para despertarlas.
Se hablará sobre ellas en los poemas.
 
 
En la tumba de Clitemnestra
 
Deslumbrada por esa tierra, me detuve en Micenas.
Esperé renacer en esa tarde griega
mientras la noche caía sobre la tumba de Clitemnestra.
Las gotas de su sangre no imploraron cantos fúnebres.
Aquella espartana habló de pie sobre la tierra.
 
 
Olivo en Micenas
 
Un trágico escribió: –Hay un árbol que jamás ha germinado en tierras de Asia.
Entre ruinas crece el olivo de Micenas.
Cerca de las tumbas reales
engendra frutos para el desvelo.
Cambia soledad por insistencia.
Aquí no hay voces,
hay relatores que adolecen de palabras.
Aquí, el búho se silencia para que amanezca
y la luna ilumine las piedras.
 
 
Memoria
 
El viaje empezó en una calle sin nombre,
en una casa sin ventanas,
en un patio sin tardes donde recostar la sombra.
Todos descendían al pueblo con ojos ciegos,
todos sembraban amapolas del otro lado de la vida.
Era abril en el Egeo.
 
 
Lengua griega
 
Lo dijo el poeta: Adónde quiera que vaya, Grecia me hiere.
Todos hablaban la lengua del pueblo:
los cortadores de mármol pentélico,
los isleños arrastrados por la opresión,
las mujeres que servían trigo, nueces y granadas,
y los sepultureros que cantaban invocando a Seferis.
Todos percibieron:
las huellas de los dioses sobre las piedras,
el fuego indefinido de las pasiones
y tantos octubres en la calle de los artesanos.
 
 
Nostos
 
Una anciana lustraba su luto en las escaleras,
daba indicaciones en la lengua del pueblo
y extraía de su bolsillo las noches.
 
Veíamos la luz sobre el Likavyttós.
Nuestros pasos seguían en oscuridad,
nuestros corazones latían por regresar al mar.
 
Fuente: La muerte venía del mar, Ángela Gentile, Palabrava Editorial, Santa Fe, 2026.
 
Ángela Gentile nació en Berisso, Provincia de Buenos Aires, el 5 de agosto de 1952. Desde hace varios años vive en La Plata. Es profesora de lengua española, profesora de lengua y literatura italianas, gestora cultural (cuenta con un postgrado de FLACSO), magíster en políticas socioeducativas y miembro de A.D.I.L.L.I. (Asociación de Docentes e Investigadores de Literatura y Lengua Italianas). Asimismo, fue investigadora del Centro de Estudios Italianos de la UNLP (Universidad Nacional de La Plata), becaria de la Universidad para Extranjeros de Perugia, Italia, e integrante del equipo del Plan Nacional de Lectura del Ministerio de Educación de la Nación (2009-2012). Como docente y escritora, dictó numerosos talleres y seminarios y participó en varios congresos nacionales e internacionales (Cuba, Ecuador, Colombia, Uruguay e Italia, entre otros países), en la OEI (Organización de Estados Iberoamericanos) y en el Foro Internacional de la Fundación Mempo Giardinelli. Fue invitada, además, a la FILVEN 2013 (Feria Internacional del Libro de Venezuela) y designada como asesora del CENAL (Centro Nacional del Libro). Codirigió la revista independiente de literatura juvenil (teoría y crítica) Etruria y el Programa de promoción de la lectura literaria Biblos’03, de Berisso. Actualmente, codirige con Norma Etcheverry la editorial Proyecto Hybris Ediciones. Recibió, entre otras distinciones, el Premio Nacional “Iniciación” de Literatura del Ministerio de Educación y Justicia de la Nación (bienio 1985-1987) por su libro de poemas Escenografías, el Premio Pregonero de la Fundación El Libro de Buenos Aires (2009) por Etruria y los premios de la Cámara Argentina del Libro, de ABGRA (Asociación de Bibliotecarios Graduados de la República Argentina) y del Consejo Superior de Educación Católica Argentina por Biblos’03. Entre sus libros publicados cabe mencionar: Voces olvidadas. Las lenguas y las canciones de cuna de la inmigración (en coautoría, patrocinado por la UNESCO, 2010), Palabras originarias (Estación Mandioca, 2014), Pensar la lengua y la literatura (manuales de literatura para 4º y 5º año del secundario, en coautoría, Editorial Longseller, 2015) y Diáspora griega en América (recopilación de textos propios y de varios autores, Editorial Hespérides, 2015). Su obra poética incluye Escenografías (Ediciones del Copista, 2005), Cantos de la Etruria (Ediciones del Copista, 2008), Cuerno de marfil (Cuadrícula Ediciones, 2012), Los pies de Ulises (edición bilingüe, griego-español, Editorial Ocelotes, 2016), Lo sguardo di Demetra / La mirada de Démeter (edición bilingüe, italiano-español, Cuadernos de Casa Bermeja / Mago Editores, 2018), Madrás (Mago Editores, 2019) y La muerte venía del mar (Palabrava Editorial, 2026). Algunos de sus poemas fueron incluidos en ediciones colectivas como Poesía 36 autores (La Comuna Ediciones, La Plata, 1999), Escritos y escritores de Berisso (Instituto de Cultura Latinoamericana / Centro Cultural Difusión, Berisso, 1999), El camino de los mitos (Editorial Evohé, Madrid, 2011), Ellas (Asociación de Profesores de la Universidad de Carabobo, 2013), Versos d’acollida / Versos de acogida (Barceloactúa / Poémame, Barcelona, 2018), Poesía de La Plata. La generación del 70 (Ernesto Girard Editor, 2024) y Cuadernos orquestados. Selección de poetas platenses (Pixel Editora, 2026). La muerte venía del mar, su más reciente libro, está dividido en cinco partes: Ánforas, Diarios del Egeo, Meditaciones áticas, Diario de viaje en la noche –inicio– y Diario de la noche –final–. Los poemas que ofrece esta página son tan sólo una muestra de la segunda parte.

A modo de comentario, podría señalarse que, en general, la falibilidad de la lengua y la certeza de que sólo en el silencio es posible encontrar el sentido profundo de las cosas, son algunas de las preocupaciones recurrentes de Ángela Gentile al abordar la creación poética. Su desconfianza en la palabra y, al mismo tiempo, el deseo de nombrar que agita su alma de poeta, la llevan a remontarse hasta la cuna de nuestra civilización, a fin de rastrear en la historia las voces míticas que le permitan acercarse a la expresión de lo inefable, con lo cual termina conformando, según Priscilla Gac Artigas, “una estrategia estética y una forma de resistencia cultural”. En su afán de salvar la distancia entre la lengua y el testimonio poético, Ángela Gentile realiza, asimismo, un trabajo de orfebrería con la escritura, puliendo meticulosamente cada verso y priorizando la economía y la precisión verbales.

 C. C.

 Foto: Ángela Gentile. Fuente: gentileza de Ángela Gentile.

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