
DIARIOS DEL EGEO
Para
Agathi Dimitrouka
Mujeres de la calle Ermou
Marchitas las azucenas de la
calle Ermou, confinaron su
perfume en ánforas junto al
fango de Aquerusia.
Mujeres sin nombre todos los
días, golpeaban las piedras
para ver nacer los olivos y
murmuraban:
–Abre el cuaderno, poeta: ¡Escribe!
Olvidadas las mujeres de la
calle Ermou, el poeta escribió:
Por la ventana de la primavera entra el lucero del alba para
despertarlas.
Se hablará sobre ellas en los
poemas.
En la tumba de Clitemnestra
Deslumbrada por esa tierra, me
detuve en Micenas.
Esperé renacer en esa tarde
griega
mientras la noche caía sobre la
tumba de Clitemnestra.
Las gotas de su sangre no
imploraron cantos fúnebres.
Aquella espartana habló de pie
sobre la tierra.
Olivo en Micenas
Un trágico escribió: –Hay un árbol que jamás ha germinado en
tierras de Asia.
Entre ruinas crece el olivo de
Micenas.
Cerca de las tumbas reales
engendra frutos para el
desvelo.
Cambia soledad por insistencia.
Aquí no hay voces,
hay relatores que adolecen de
palabras.
Aquí, el búho se silencia para
que amanezca
y la luna ilumine las piedras.
Memoria
El viaje empezó en una calle
sin nombre,
en una casa sin ventanas,
en un patio sin tardes donde
recostar la sombra.
Todos descendían al pueblo con
ojos ciegos,
todos sembraban amapolas del
otro lado de la vida.
Era abril en el Egeo.
Lengua griega
Lo dijo el poeta: Adónde quiera que vaya, Grecia me hiere.
Todos hablaban la lengua del
pueblo:
los cortadores de mármol
pentélico,
los isleños arrastrados por la
opresión,
las mujeres que servían trigo,
nueces y granadas,
y los sepultureros que cantaban
invocando a Seferis.
Todos percibieron:
las huellas de los dioses sobre
las piedras,
el fuego indefinido de las
pasiones
y tantos octubres en la calle
de los artesanos.
Nostos
Una anciana lustraba su luto en las escaleras,
daba indicaciones en la lengua del pueblo
y extraía de su bolsillo las noches.
Veíamos la luz sobre el Likavyttós.
Nuestros pasos seguían en oscuridad,
nuestros corazones latían por regresar al mar.
Fuente: La muerte venía del mar,
Ángela Gentile, Palabrava Editorial, Santa Fe, 2026.
Ángela Gentile nació en
Berisso, Provincia de Buenos Aires, el 5 de agosto de 1952. Desde hace varios
años vive en La Plata. Es profesora de lengua española, profesora de lengua y
literatura italianas, gestora cultural (cuenta con un postgrado de FLACSO),
magíster en políticas socioeducativas y miembro
de A.D.I.L.L.I. (Asociación de Docentes e Investigadores de Literatura y Lengua
Italianas). Asimismo, fue investigadora
del Centro de Estudios Italianos de la UNLP (Universidad Nacional de La Plata),
becaria de la Universidad para Extranjeros de Perugia,
Italia, e integrante del equipo del Plan Nacional
de Lectura del Ministerio de Educación de la Nación (2009-2012). Como docente y
escritora, dictó numerosos talleres y seminarios y participó en varios congresos nacionales e internacionales (Cuba, Ecuador,
Colombia, Uruguay e Italia, entre otros países), en la OEI (Organización de
Estados Iberoamericanos) y en el Foro Internacional de la Fundación Mempo
Giardinelli. Fue invitada, además, a la FILVEN 2013 (Feria Internacional del
Libro de Venezuela) y designada como asesora del CENAL (Centro Nacional del
Libro). Codirigió la revista independiente de literatura juvenil (teoría y
crítica) Etruria y el Programa de
promoción de la lectura literaria Biblos’03,
de Berisso. Actualmente, codirige con Norma Etcheverry la editorial Proyecto
Hybris Ediciones. Recibió, entre otras distinciones, el Premio Nacional
“Iniciación” de Literatura del Ministerio de Educación y Justicia de la Nación
(bienio 1985-1987) por su libro de poemas Escenografías,
el Premio Pregonero de la Fundación El Libro de Buenos Aires (2009) por Etruria y los premios de
la Cámara Argentina del Libro, de ABGRA (Asociación de Bibliotecarios Graduados
de la República Argentina) y del Consejo Superior de Educación Católica
Argentina por Biblos’03. Entre sus libros publicados cabe mencionar: Voces olvidadas. Las lenguas y
las canciones de cuna de la inmigración
(en coautoría, patrocinado por la UNESCO, 2010), Palabras originarias
(Estación Mandioca, 2014), Pensar la
lengua y la literatura (manuales de literatura para 4º y 5º año del
secundario, en coautoría, Editorial Longseller, 2015) y Diáspora griega en América (recopilación de textos propios y de
varios autores, Editorial Hespérides, 2015). Su obra poética incluye Escenografías
(Ediciones del Copista, 2005), Cantos de
la Etruria (Ediciones del Copista, 2008), Cuerno de marfil (Cuadrícula Ediciones, 2012), Los pies de Ulises (edición bilingüe, griego-español, Editorial
Ocelotes, 2016), Lo sguardo di
Demetra / La mirada de Démeter (edición bilingüe, italiano-español, Cuadernos de Casa Bermeja / Mago
Editores, 2018), Madrás (Mago
Editores, 2019) y La muerte venía del
mar (Palabrava Editorial, 2026). Algunos de sus poemas fueron
incluidos en ediciones colectivas como Poesía
36 autores (La Comuna Ediciones, La Plata, 1999), Escritos y escritores de Berisso (Instituto de Cultura
Latinoamericana / Centro Cultural Difusión, Berisso, 1999), El camino de los mitos (Editorial
Evohé, Madrid, 2011), Ellas
(Asociación de Profesores de la Universidad de Carabobo, 2013), Versos d’acollida / Versos de acogida (Barceloactúa
/ Poémame, Barcelona, 2018), Poesía de La Plata. La generación del
70 (Ernesto Girard Editor, 2024) y Cuadernos
orquestados. Selección de poetas platenses (Pixel Editora, 2026). La muerte venía del mar, su más
reciente libro, está dividido en cinco partes: Ánforas, Diarios del Egeo, Meditaciones áticas, Diario de viaje en la
noche –inicio– y Diario de la noche –final–. Los poemas que ofrece esta
página son tan sólo una muestra de la segunda parte.
A modo de comentario, podría señalarse que, en general, la
falibilidad de la lengua y la certeza de que sólo en el silencio es posible
encontrar el sentido profundo de las cosas, son algunas de las preocupaciones recurrentes
de Ángela Gentile al abordar la creación poética. Su desconfianza en la palabra
y, al mismo tiempo, el deseo de nombrar que agita su alma de poeta, la llevan a
remontarse hasta la cuna de nuestra civilización, a fin de rastrear en la
historia las voces míticas que le permitan acercarse a la expresión de lo
inefable, con lo cual termina conformando, según Priscilla Gac Artigas, “una
estrategia estética y una forma de resistencia cultural”. En su afán de salvar
la distancia entre la lengua y el testimonio poético, Ángela Gentile realiza,
asimismo, un trabajo de orfebrería con la escritura, puliendo meticulosamente
cada verso y priorizando la economía y la precisión verbales.
C. C.
Foto: Ángela Gentile. Fuente: gentileza de
Ángela Gentile.
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