La exiliada de sí
la peregrina de sí
la que partió de sí en
un barco sin retorno
la que vio a Dios como
una araña tejiendo su ominosa tela
la atrapada sin salida
la desvelada
la que se exhumaba
cada día
la buscadora de
piedras filosofales
la que se permitió la
tristeza en un mundo reidor
en un mundo de locas alegrías
triste Alejandra
Pizarnik de mis amores
compañera de vagancia
compañera en el
destierro
lucecita parpadeante
en las estepas del ser
estepas desoladas
donde sólo crece el
yuyo de la poesía.
*
Y entregamos
una y otra y otra vez
esa irrisoria parte de nosotros mismos
esa partecita llamada sexo
depositamos ese algo en otros
se lo confiamos
ilusión ilusión ilusión
de retardar
de salvar de la aniquilación
aunque sea un instante nuestro
rescatarlo del vacío
de los orgasmos del universo
en viaje hacia la nada.
*
UNA FIGURA INQUIETANTE
El círculo.
Representa el
principio y el fin y a la vez lo que no tiene principio ni fin: es un símbolo
del misterio universal.
Su circunferencia nos
remite a las angustiantes nociones de infinito y eternidad.
Puede abarcar el
planeta o reducirse a un punto, porque acepta el movimiento concéntrico y el
excéntrico.
Es insoportablemente
simétrico y divisible.
Su forma goza de
ubicuidad.
Con volumen se hace
esfera capaz de rodar sobre sí misma y de seducirnos con la falta de ángulos.
Engañosamente manipulable.
¿Es Dios?
*
HASTA MAÑANA
Con el airecito a cuestas empiezo a dormirme,
ese fresco de la madrugada que afloja tensiones y revive intenciones, que te
desliza insensiblemente en el no land
del sueño, donde todo fluye con un corte de manga a la lógica, a la coherencia,
a la sensatez.
El país de Alicia: maravillas regocijantes y
maravillas siniestras... Un teatro de improvisación... Un teatro de títeres sin
titiritero aparente... Un film de final incierto proyectado sobre el muelle
terciopelo de la inconsciencia... Hasta mañana...
*
La vida: un sismo
Yo: su epicentro
Por qué volcán
y no simple montaña
decorativa turística pasiva
por qué fuego
y no roca compacta
boca abierta
y no cima cerrada
qué empuja
las piedras la lava ardiente
cuál es el centro del epicentro
el sentido de la devastación.
*
Pesado de cargar
un corazón
en esta jungla de restosdesperdiciosdetritos
en este tiradero
cántaro quebrado también
donde ya no alienta
donde se pudre
lentamente
la esperanza.
*
Hay pueblos que saben a
desdicha.
sus malvones desangelados
tanta fealdad / tanta
pobreza
troqueladas en la
memoria
marco para eslavos
borrachos
y niñas desoladas.
*
asechanzas
Barro negro brillando
siniestro
en la negrura de la noche
barro que quiere embarrar/enlodar/enfangar
que encaja/empantana/paraliza
¡atención! ¡cuidado!
que tu pisada sea leve
que tu andar sobrevuele
que el peso no se haga cómplice del barro
elevate en vuelo de perdiz
o dejate matar
como el armiño.
*
Entrar al mundo sí
pero reculando
huyendo
de qué
de quién
de vos que no me
querías
así y todo
me diste la luz
una luz horrenda
enceguecedora
poblada de feroces ruidos
un lugar frío / seco
contactos
esterilizados
un mundo
incomprensible
y me cortaron de vos
(aunque no me querías
eras tibia
flotaba en esa tibia
oscuridad
tu sangre hacía latir
mi corazón)
y hubo que abrir los
ojos
y hubo que respirar
por cuenta propia
y hubo que empezar a
llorar.
Así y todo
¿debo agradecerte
mamá?
*
Soy
una inmensa llaga
purulenta
una llaga palpitante
una llaga de color
carne abombada
una llaga a todos los
vientos
una llaga feroz
que no quiere cerrarse
que crece
que llama a la mosca
que invita al gusano
*
¿hasta cuándo?
¿nos gusta el cielo sin estrellas?
Tal vez ansiamos eso:
la oscuridad primigenia
el vientre materno
colonizados / inermes / nonatos
meros receptores
de migajas.
Noviembre / 2019
*
Con filoso bisturí
con las uñas
con los dientes
hurgué en mis entrañas
y no pude extraerla.
Desgarró tejidos a su
paso
se alojó en lo más profundo.
Fuente: Escaparates, Paulina Juszko, Proyecto
Hybris Ediciones, La Plata, 2023.
Paulina Juszko nació en La Plata el 18 de febrero de 1938.
Pasó la infancia en Berisso y los años de juventud en su ciudad de origen. Actualmente,
reside en Villa Elisa. Es profesora y traductora de francés, narradora,
ensayista y poeta. Publicó tres novelas: Te
quiero solamente pa bailar la cumbia (Ediciones de la Flor, 1995), Esplendores y miserias de Villa Teo
(Ediciones Simurg, 1999, 3er. premio de novela inédita otorgado por el Fondo Nacional de las Artes en
1998) y El año del bicho bolita
(Editorial Dunken, 2008). A ellas deben sumárseles el ensayo El humor de las argentinas (Editorial
Biblos, 2000) y Vivir en Villa Elisa
(Libros de la Talita Dorada, 2005), obra de carácter testimonial declarada de
Interés Cultural por la Municipalidad de La Plata. Sus libros de poesía
publicados son: Poemas del Yo dios
(edición de la autora, 1957), Del vagar
breve (Enigma Editores, 2018) y Escaparates
(Proyecto Hybris Ediciones, 2023). Aún tiene inédita, entre otras obras, su
novela Sangre Sagrada, que obtuvo
una mención del Fondo Nacional de las Artes en 1997. En el ámbito laboral se
desempeñó como profesora en la Alianza Francesa de La Plata, institución donde
dirigió el “Petit Théâtre” durante diez años. Integró, además, la redacción de La Gastada, revista de humor platense
(1996/97), coordinó las Primeras Jornadas Argentinas de Literatura y Humor
organizadas por la Dirección de Cultura de la Municipalidad de La Plata (2 y 3
de diciembre de 2010) y, desde 2015, es miembro honorario de la SEA (Sociedad
de Escritoras y Escritores de la Argentina). Asimismo, dictó numerosas
conferencias sobre temas literarios y fue columnista y co-conductora de programas
radiales. En 2006 recibió el Premio Virtud a la Ética, el Trabajo y la
Solidaridad (Ministerio de Desarrollo Social de la Nación - Fundación
Principios) y en 2009, en ocasión del Día Internacional de la Mujer, la
distinción Mujer Destacada de Villa Elisa. Parte de su obra fue traducida al
ruso, francés, italiano y portugués e incluida en antologías, revistas
literarias y página virtuales. También cuenta con varios poemas musicalizados
por el compositor Germán Torre. Una aproximación certera a su poesía es el
prólogo de Escaparates, escrito por
Norma Etcheverry, que sigue a continuación:
PAULINA JUSZKO: LA EXTRAÑEZA, EL AFUERA
En sus Notas sobre poesía Santiago Espel dice: “Quien quiera conocerme,
debe ir a mi poesía”. Tal vez no vale para todos, pero es así en el caso de
Paulina Juszko, que apela a las palabras para detener, acaso, el devenir, “enjaular el tiempo, encerrarlo, que no
vuele”, que ya no vuele.
El título de este libro alude, en
general, a una vidriera “donde se ofrecen
como frutas en un escaparate” las virtudes y las miserias de la humanidad, “todos en busca de comprador”; pero
también propone mirar el interior de alguien que escribe asumiendo la certeza
de los límites: “ésa que teme morir / la
angustiada”; de una mujer cuyos orígenes “se remontan a la sal”, la hija de
inmigrantes de la actual Bielorús, la que se define como “un producto de esa
inmigración que no logró hacerse la América y ni siquiera vivió para contarlo”
(en el caso de sus padres), la que a sí misma se considera “un exponente
acabado de la decadencia finisecular”, la atea que pregunta por Dios: “UNA FIGURA INQUIETANTE es Dios”, la
pesimista de la naturaleza humana a la manera de Anatole France, la escéptica
en cuanto a su evolución, la descreída del amor de pareja pero, por otro lado,
la férrea defensora de la amistad, de la justicia y de la solidaridad.
Juszko despliega el lenguaje como
objeto de mediación, pero también privilegia el uso de la imagen que,
particularmente en este libro, tiene una singular importancia, tanto en las
composiciones textuales, en general (donde rompe con las formas buscando no
sólo llamar la atención del lector, sino alcanzar la dimensión estética), como
en los caligramas, esas frases o poemas cortos en los cuales se ubican las
letras de tal forma que representan la imagen aludida en el texto. Su lenguaje,
entonces, no se limita a reproducir la extrañeza del mundo sino que también la
recrea.
Escaparates se organiza en tres
partes, Ofertas, Saldos y Liquidación, con formas y métricas variadas, pero
cada una de sólida construcción, con versos que se despliegan en ambos márgenes
del papel, con disrupciones que sorprenden y exigen la atención del lector,
inesperadas mayúsculas, preguntas retóricas, versos en otras lenguas tales como
inglés, francés, latín y griego, collage, intertextualidad, ironías, una
cantidad de recursos que no permiten la mínima distracción. Con esa estructura
casi lúdica, se alumbra una poesía de tono existencial que recrea la fragilidad
humana en todas sus formas: la finitud, “Porque
el pretérito imperfecto nunca será perfecto / se volverá más y más indefinido”;
el amor, el sexo, “esa irrisoria parte de
nosotros mismos”; lo trascendente, lo individual, lo colectivo, “adónde vamos las tristes pájaras”; los
valores, “sapos tragaban moscas / yo
tragaba sapos”.
La autora nos confronta con
nosotros mismos en su minuciosa observación del mundo actual, de las relaciones
humanas y aún de las redes –ese espacio en el cual muchos poetas suelen
sentirse desarraigados–, toda vez que ella se permite, como su admirada
Alejandra Pizarnik, “la tristeza en un
mundo reidor”; y, dueña de un finísimo sentido del humor, puede ser
inclemente con sus reflexiones, “y a eso
lo llamaste poemas”; paradojas que, en cierto sentido, descolocan o
disgustan. Pero eso es lo mejor (y una vez más cito a Espel), “que la poesía
nos deje en su lugar de incomodidad, porque nos lanza preguntas y porque no nos
ofrece ningún tipo de respuestas”.
Celebramos la poesía de este
escaparate y su acontecimiento, y el hecho de que, a esta altura del largo
camino recorrido, Paulina Juszko apueste a seguir cuestionando y creando, lo
que corrobora una vez más que su única fe está puesta en el Arte.
Foto: Paulina Juszko. Fuente: Internet.