sábado, 6 de marzo de 2021

María Inés Gómez


Tarde de abril con escena
 
Piso rojo sosteniendo una espalda.
Un libro entre las manos, escudo al hastío.
El pie derecho hace jueguitos con un cenicero de goma.
Flota maridaje de malvón propio y marihuana vecina.
Cerca, una olla escalda unas chauchas tiernas.
Tras la ventana, el crujir de semillas de girasol en alguna boca.
 
De tanto en tanto, voces, voces pequeñas, algún respiro. Todo lejano.
 
Mansa escenografía, si no tuviera por escenario
la precariedad de cualquier certeza.
 
 
A tiempo
 
A mi fiel contrincante
 
Me toma de la mano, compartimos el temblor.
Ahora, no puede elegir otra causa, menos yo.
Se aferra sin la mínima idea de quién soy.
¿Me ves?
Podría ser esa mancha en el cielo raso, por qué no.
Tu voz, un  trueno débil.
 
Se secó la forma de conocerte más.
 
Ay papá, no me sueltes, no gruñas.
Ya no habrá más fórmulas del dolor.
 
 
Genealogía
 
Por parte de padre:
Rosas y Perón en marcos dorados a la hoja,
también, la máquina de escribir y el cinturón.
 
Por parte de madre:
una Virgen de Luján por meteoróloga
y el eterno “por mi culpa, por mi culpa, por mi Gran culpa”.
 
Por parte de ambos:
triángulo escaleno de hermanos,
seguidos y desiguales, amorosamente descreídos de lo mágico.
 
Un patio rojo hinchado de almitas domesticas:
Santa Rita, elástico, perro, arco, gato, montoncito de mugre.
Y unos libros quemándose en la parrilla.
 
 
Delivery
 
Un kilo de helado por día
devora mi madre, sentada frente al televisor.
 
Ella no recuerda el día en que nacimos
pero sabe a la perfección el número exacto
de quien le provee la droga.
 
 
Modo espejo
 
Una paloma deshilachada,
a punto de ser deglutida,
me mira detrás del ventanal.
Apenas puedo conmigo –le digo.
 
 
Resistencias mínimas
 
Aquí
donde los cactus crecen según sople el viento,
la luz se enciende cuando le viene en gana,
dos rosas asoman a mediados de abril (y en maceta).
 
También
a puñetazos se abren las ventanas,
el reloj da la alarma con la primera orina (jamás antes)
y, últimamente, los afiches permanecen quietos.
 
Magia, testarudez, entretenimiento, burla, falta de orientación.
Quizás, pequeñas resistencias ante el absurdo diario.
 
 
Soledad dialógica
           
¿Qué hacemos acá?,
interpelo a los gatos ajenos
que usufructúan los bordes del patio.
 
Con la albahaca
solo practico la distracción,
algunas palabras antes de mutilarla.
 
Mientras cuelgo la ropa
recuerdo un cuento sobre broches
armados con soldaditos de plomo, o al revés.
 
Y las noches de soliloquio
con mi perro talismán hecho de cenizas.
 
Pequeños atajos para bordear lo que no se tiene.
 
 
Si al menos
 
Si al menos
la gota, vomitada por la canilla, aumentara su caudal.
El benteveo mascullara cuando roba la comida del  gato.
Los ojos se evadieran del libro que sostengo para sostenerme.
El viento sacudiera suave las chapas en el patio vecino,
o una horda de babosas quemara con baba ácida las amapolas.
 
Así, este silencio impuesto
no sería tan temerario para dejar oír
el esfuerzo de esa hormiga, arrastrando su pábulo.
 
 
Ahora es antes
 
In memoriam de mi hermana Graciela
 
Ahora, cierra  los ojos en la cama.
Antes, solo en cualquier sitio donde se sueñe.
 
Desabrocho su jean, le busco un vestido.
Nada combina con la mortaja.
 
Giro su cuerpo, palpo la humedad.
 
Tengo que desparramar café sobre su vientre,
vaya a saber una por qué.
 
Le acomodo un mechón tras la oreja.
 
Antes, yo escribía versitos una tarde de mayo.
Antes, mamá solo era su madre.
 
Y ahora, no deja de preguntar qué va a ser de ella, sin ella.
Antes, nunca preguntó qué sería de nosotros y de tantas cosas.
 
¿Qué querrá Dios recordarnos en este negocio?
 
Fuente: Umbrales, libro inédito. Gentileza de María Inés Gómez.
 
María Inés Gómez nació en La Plata el 12 de marzo de 1967. Cursó estudios de Abogacía y se graduó como Licenciada en Trabajo Social en la Universidad Nacional de La Plata, ámbito donde ejerce actualmente su profesión. Escribe poesía y narrativa. Los poemas incluidos en esta página pertenecen a Umbrales, libro inédito que se destaca por su cohesión temática y estilística, y en el cual la autora, valiéndose de una admirable economía de medios –nada de alardes, barroquismos ni torsiones verbales estériles–, extrae de lo íntimo y cotidiano revelaciones profundas.
 
Foto: María Inés Gómez. Fuente: gentileza de María Inés Gómez.

sábado, 28 de noviembre de 2020

Luis Maggiori

Los pájaros de tu niñez
 
Echaste a volar
los pájaros de barro
para regocijo de la tarde
y confusión del mundo.
“¿Cómo es posible?”,
pregunta el hombre
que se vuelve polvo.
 
 
Estar de pie
 
“Concurrir a tu juicio
sin sentir vergüenza
es estar de pie”.
Estas fueron las palabras
que el Maestro no dijo
al paralítico que,
de un salto,
se perdía entre el alborozo.
 
 
La ramera
 
Dicen que las piedras
que le arrojaron
a María de Magdala
están en Judea
pero yo las he visto
en la llanura argentina
y en la garganta
de los que no pueden perdonar.
 
 
El samaritano
 
Aun en silencio,
sin que alguien lo sepa,
todos comerciamos
con la caridad,
menos el perro,
cuyo corazón
siempre está lleno.
 
 
La pureza de los niños
 
El niño que camina
con mis pies
ya no habla.
Lo calló la Academia,
la roca que hay que poner de parte
para volver a ver con ojos sanos,
lo abrumador de ser bueno
todo el tiempo.
El niño que camina
con mis pies
observa los hilos blancos
de mi barba
y baja su cabeza
para que lo busque,
para que mengüe hacia él
porque la puerta es estrecha.
 
 
Durmientes, ¡despertad!
 
Quieren a Lázaro trastabillando
en la puerta del sepulcro
y no pueden ver la abundancia
en una gota de agua pura.
 
 
Una cena con los míos
 
La cena del Maestro
en la voz que nos saluda
por la ventanilla de un auto,
en el abrazo
en la fila del banco,
en el beso de tu mujer
al regresar a casa,
en tu mano que acaricia
la cabeza de tu hijo antes de dormir.
Todo encuentro es un ágape,
todo encuentro es memorable
si entendemos que puede adoptar
la forma de la despedida.
 
 
La flagelación
 
Te dibujan en la espalda
un alfabeto indescifrable,
te ciñen la cabeza con una ristra
de escorpiones impacientes,
te rompen los huesos
con otros huesos.
Y todos aprueban la faena,
menos Barrabás que,
con pasos de gigante,
quiere recuperar el patíbulo
que le pertenece.
 
 
Con el madero en el hombro
 
Te empujan,
te vituperan,
te escupen en la cara
y en el corazón.
Y vos, con el ataúd al hombro,
los estás perdonando,
los estás entendiendo,
porque es difícil reconocer
a un Dios
al que le pisotean las sandalias.
 
 
La crucifixión
 
El que manipula clavos
ya no puede
reparar una silla
o colgar un cuadro
sin experimentar el terror
de estar repitiendo una escena.
 
Fuente: Los pasos del Maestro, Luis Maggiori (edición bilingüe: castellano e italiano, con traducción a este último idioma de Ángela  Gentile), Hespérides, La Plata, 2020.
 
Luis Maggiori nació en Tandil, Provincia de Buenos Aires, el 24 de febrero de 1964. Reside en La Plata. Es Profesor en Letras, poeta, narrador y ensayista. Actualmente, se desempeña como docente en las facultades de Bellas Artes y Periodismo y Comunicación Social de la UNLP y en colegios de enseñanza media. En 1997, fue distinguido con el Premio “Joaquín V. González” a la excelencia académica. Su obra publicada comprende los siguientes libros: La partida (poesía, U.N.C.P.B.A., 1997), El amor navegante (novela, Hespérides, 2005), El sofista (novela, Hespérides, 2007); Los frutos del Árbol  Real. Diez ensayos sobre literatura y Kabaláh (ensayo, Hineni, 2010), Los días y las flores. Canto espiritual para la Cuenta del Omer (poesía, Hespérides, 2016), Siempre. Poesía amorosa (poesía, Proyecto Hybris Ediciones, 2018) y Los pasos del Maestro (poesía, Hespérides, 2020). Algunos de sus poemas fueron incluidos en diversas antologías; entre ellas: Poesía Argentina de Fin de Siglo (Editorial Vinciguerra, 1996), Poesía, 36 autores (La Comuna Ediciones, 1999), Poetas de la ribera (Proyecto Hybris Ediciones, 2020), Livianas imágenes de la fiebre (2020) y Yo vengo a ofrecer mi poema (Escarabajo y Abisinia, 2020).
 
Foto: Luis Maggiori. Fuente: Los pasos del Maestro
, Luis Maggiori, Hespérides, La Plata, 2020

miércoles, 28 de octubre de 2020

Julián Axat


PARTE 1 - PERROS DEL ESTE
 
Pioneros del espacio
 

Programado y libre de bacterias,
público y perplejo, el perro
en la luna vacila abandonado.
El ojo frío en el telescopio
estudia su comportamiento
bajo el crimen solar...

           Joaquín Giannuzzi

 
Como no había tecnología suficiente para garantizar el retorno del satélite
Serguéi Koroliov propuso enviar perros al espacio
 
& Que esos perros no fueran de raza
Sino reclutados de las calles
Por pura capacidad de supervivencia
 
Es decir escuadrones de callejeros
Incansables ladradores de la nada
Perseguidores innatos de alimañas
 
Hay que tener compasión a los perros
& Perdonar a los hombres /pensó Koroliov
 
& Así fue transmitido a su camarada superior en el Kremlin
 
Tengan compasión de los perros
Porque ellos serán los perros del Cosmos
 
 
Los cosmonautas como anillos de Saturno
 
Todos los cosmonautas serán los futuros cráteres de la luna
 
/pensó un burócrata del espacio/
& Así fue decretado
 
Porque de ese modo se vence a la muerte...
 
¿& Cuando no queden cráteres por nombrar?
 
Serán bautizados como anillos de Saturno
/pensó otro burócrata espacial/
 
Porque de ese modo se vence al olvido...
 
& Los hombres nuevos que vayan naciendo
/serán identificados con formas del cielo/
 
& Todos los cosmonautas
/serán las futuras constelaciones
 
Porque la revolución es /también
/un lugar en el firmamento decretado por el Partido/
 
Para que vivan los cosmonautas & los hijos de sus hijos
& Así los recuerde el pueblo
 
Como los griegos recordaban a sus dioses
Levantando la cabeza en la nube de polvo de la noche
 
Un cometa
un anillo
un asteroide
un cráter un sol & así...
 
Sin que exista el ostracismo
 
 
Crujido de Potemkin
 
El 28 de julio de 1960
Bars & Lisichka tenían que orbitar dentro del programa Vostok
Pero fallecieron
 
Fue a los 28 segundos del despegue
tras producirse una explosión del lanzador /la nave se desintegró
También la compostura del camarada Koroliov
 
Antes del lanzamiento
era habitual ver al ingeniero jefe jugando con Lisichka en el cosmódromo
 
En la base espacial no pudieron contenerlo
 
Decía que su carrera se había terminado
Decía que el dolor lo estremecía
 
& Lloraba desencajado
 
Lapsus de la desolación
Témpano del alma acorazada que cruje
 
Por eso nadie se atrevió a contrariarlo
& Nadie se atrevió a elevar informe de semejante situación
 
El pequeño homenaje del padre de la criatura espacial
 
Para sí mismo
Para los demás
Para el perro del Cosmos que nunca volvió
 
 
¡Good bye Krikalev!
 
Cuando el cosmonauta Serguéi Krikalev
fue enviado a la estación Mir en 1991
nunca hubiera pensado que /unos meses más tarde
la Unión Soviética iba a desaparecer
 
Llevaba casi cinco meses a más de 300 km de altura
& el Gobierno /con cosas más urgentes le dijo “no hay relevo posible
 
& Así Krikalev se quedó solo varado en el espacio
 
Cuando la Unión Soviética finalmente se disolvió
nadie tenía muy en claro quién dirigía el antiguo programa espacial
ni cuál era el nombre del burócrata al que debían acudir
 
& Así Krikalev siguió perdido 10 meses más en el espacio
 
La noticia corrió como reguero de pólvora
hasta que la presión logró traer al cosmonauta de nuevo a casa
 
Ni bien aterrizó sacaron de la cápsula a un Krikalev perdido & enclenque
 
Rápidas de reflejos
las nuevas autoridades le taparon la bandera de la Unión Soviética
la que adornaba los hombros de su traje
 
Krikalev partió de la Unión Soviética
& retornó a la naciente república de Kazajistán
 
Su sueldo de cosmonauta /600 rublos
Ahora no le alcanzaba para un kilo de carne
 
Su ciudad natal /Leningrado
ahora se llamaba San Petersburgo
 
 
PARTE 2 - SIMIOS DEL OESTE
 
Simios de Dios /Albert I
 
De este lado del mundo
el mono Rhesus del zoológico de Luisiana /Albert
se convirtió en pionero del espacio
 
No a bordo de un cohete
sino en la ojiva de un misil intercontinental alemán V-2
 
Pues de este lado del mundo /tras la gran guerra
los americanos se quedaron con misiles /científicos
& muchos de ellos pasaron a revistar en la NASA
otros lo hicieron en Los Álamos
 
Fue el 14 de junio de 1948
tras ascender al cielo 63 km /el paracaídas falló
Albert murió en la caída
 
Pocos recuerdan la historia de este héroe
hasta que en 1994 en un capítulo de Los Simpson
el mono Albert retorna sabio del espacio
 
& Con cierto acento británico aconseja guardar secreto
 
Directivo de la NASA:
Quizás deberíamos confirmar que todos aquellos monos que
enviamos al espacio realmente regresaron con superinteligencia.
 
Mono Albert (se vuelve en una gran silla, fumando una pipa):
¡No, yo no creo que debamos decirlo!
 
 
Simios de Dios IV/El enojo de Ham
 
Era diciembre en Cabo Cañaveral
& el chimpancé Ham partía a bordo de la nave Mercury 2
 
La tapa de Life del 10 febrero de 1961
lo muestra cruzado de brazos en su silla espacial
Se lo ve contrariado
 
¿Por qué estaba así Ham?
Para tranquilizarlo le dieron una manzana & una naranja
Pero siguió enojado...
 
A su regreso pasó 26 años en el Zoo de Carolina del Norte
Era la atracción del lugar
Hasta que murió en 1983
 
Fue enterrado con todos los honores
 
Algunos todavía se preguntan
¿Por qué estaba ofuscado Ham?
¿Qué nos está diciendo la tapa de Life?
 
Evidentemente el mono vio algo /que
nadie supo /o /No quiso
/hasta ahora /interpretar
 
 
Las que nunca se fueron & la que sí
 
La primera misión Mercury no fue tripulada
& Al lado del Sputnik ruso fue un auténtico fiasco
 
En la misión Mercury 2 viajó el chimpancé Ham
& Tuvo bastante éxito
 
En la Mercury 3 viajó Alan Shepard
& No fue espectacular como la Vostok 1
 
Las Mercury 4 a 11 giraron en órbita
& Tuvieron cierto éxito
pero pasaron desapercibidas para el gran público
 
La misión Mercury 12 fue anunciada con bombos & platillos por la NASA
pero el vuelo de la primera mujer cosmonauta Tereshkova alcanzó a eclipsar
la suerte de los 7 astronautas de la Mercury 12
 
La Mercury 13 seleccionó a 7 mujeres para igualar a los 7 de la Mercury 12
& convertirlas en las primeras astronautas en llegar al espacio
pero el gobierno /misteriosamente /desactivó la misión
 
Para entonces la NASA funcionaba más /como club de hombres
/que como agencia espacial
 
Recién en 1978
Sally Ride se convirtió en la primera mujer norteamericana en viajar al espacio
Lo hizo a bordo del transbordador Challenger
entre un grupo de 7 hombres
 
En su mente iba Tereshkova
También aquellas mujeres astronautas /que veinte años antes
/misteriosamente /se quedaron para siempre en la Tierra
 
Fuente: Perros del Cosmos, Julián Axat, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2020.
 
Julián Axat nació en La Plata en 1976. Es poeta, abogado y Magíster en Ciencias Sociales (UNLP). Fue Defensor Oficial del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil de La Plata y, actualmente, preside la Dirección General de Acceso a la Justicia de la Procuración General de la Nación. Publicó los siguientes libros de poesía: Peso formidable (2004), Servarios (2005), Medium (2006), Ylumynarya (2008),  Neo o el equipo forense de sí (2012), Musulmán o biopoética (2013), Rimbaud en la CGT (2014), Offshore (2016), Cuando las gasolineras sean ruinas románticas (2019) y Perros del Cosmos (2020). Figura en varias antologías poéticas, entre ellas: Resistencia en la tierra (2014), Giovane poesía latinoamericana (2016), Atlas de la poesía argentina (2017) y Antología federal de poesía (2019). Algunos de sus poemas fueron traducidos al inglés, francés, italiano y portugués. Creó y dirigió la colección Los Detectives Salvajes de la editorial Libros de la talita dorada. Editó, además, la antología Si Hamlet duda, le daremos muerte (2010), que reúne a 52 poetas argentinos nacidos a partir de 1970, y La Plata Spoon River (2014), una recopilación de poemas de varios autores que hacen referencia a la trágica inundación que enlutó a los platenses el 2 de abril de 2013.

Con respecto a Perros del Cosmos, libro al que pertenecen los poemas publicados en esta página, conviene apuntar que el mismo se divide en dos partes (“Perros del Este” y “Simios del Oeste”), que exponen, a modo de contrapunto poético, la competencia espacial desatada después de la Segunda Guerra Mundial entre la Unión Soviética y Estados Unidos. Más allá del registro documental, que es muy rico e interesante y puede leerse como relato de aventuras, el libro resulta paradigmático por las connotaciones simbólicas (políticas, sociales, culturales, poéticas, humanas) que conllevan sus páginas. A ello debe sumársele, además, un singular trabajo de experimentación lingüística y literaria, que termina configurando una auténtica épica de la escritura. Según Evgueni Evtushenko, citado en el libro, “Alzar el vuelo sobre la Tierra es poco,/ lo que importa son los pensamientos con los que se levanta el vuelo”; en este sentido, Perros del Cosmos es una invitación a volar de la mano de la poesía.

Foto: Julián Axat. Fuente: https://revistaruda.com/

lunes, 14 de septiembre de 2020

Olga Edith Romero


Rayo de sol
 
Hoy ha entrado
un rayo de sol por la ventana.
 
Es triste el invierno,
triste la tarde que muere tan temprano,
tristes las noticias de los diarios.
 
Pero un rayo de sol
se ha asomado
y entibia el lugar que alumbra,
se dispara sobre las cosas
y destaca colores perdidos.
Estalla en el cristal,
golpea sobre la mesa
sin poder perforarla,
reverbera en espejos
y en una gota
deja olvidado
el arco iris.
 
 
No todos los días son iguales
 
El cielo se desviste en horizontes,
no todos los días son iguales,
hoy el sol se ha adueñado de mis ojos
y dos niñas se hamacan en el fondo de la casa
colgadas entre glicinas y jazmines.
 
 
Ese árbol que está en la vereda
 
Ese árbol que está en la vereda
con ramas cada vez más cercanas al cielo
que intenta enganchar las nubes que pasan
lo plantó mi padre.
 
Era un pequeño fresno de pocos centímetros
frágil como patas de potrillo
recién nacido.
 
Creció sin una guía
pero con los años se fue enderezando
y ahora protege la casa del sol intenso del verano
y de los azotes del viento.
 
Canta por la mañana con voz de zorzales
y calandrias
arrulla al atardecer como paloma
y ríe en los días de lluvia con el hornero.
 
Cuelgan de sus ramas esperanzas
y deseos que brillan con la luz de cada día.
 
En otoño me regala su lluvia dorada
que se extiende en alfombra crujiente.
 
Y en primavera hace notar sus brotes
que arroja divertidamente para hacer trabajar
a la escoba.
 
Mi padre ya no está pero ha dejado
un guardián en el frente de mi casa
que balancea tenuemente sus ramas cuando paso.
 
Y que en las noches
muestra la luna y las estrellas
espiando entre sus brazos de gigante.
 
El fresno es un tótem
con la fortaleza que tuvo mi padre
para cruzar la vida y deslizarse sin temor
al infinito.
 
 
Atardecer de invierno
 
A las seis de la tarde
cuando las sombras se alargan en invierno
una bandada de pájaros regresa
no sé muy bien de qué lugar
y sin importarles
que los árboles están sin hojas
se convierten en su abrigo escandaloso.
A esa hora en que la tarde se despide
salgo a caminar con la simple compañía
de un dibujo oscuro en la vereda.
 
 
Insignificantes
 
Sobre la mesa del jardín
hay un corpúsculo de tierra.
Así como él somos nosotros,
tan insignificantes
que hasta una brisa
puede hacernos desaparecer.
 
 
Buscar dentro del pecho
 
En este ir y venir
desde el útero al afuera
hay precipicios
y a veces hay que extender los brazos
y volar
hasta el sitio seguro más cercano.
 
Abrir un tajo,
buscar dentro del pecho
y alcanzarle las cuerdas
a quien se le ha dañado
el instrumento
con que hacía brillar
los días y las noches.
 
No todo es irse por las ramas.
 
Fuente: Irse por las ramas, Olga Edith Romero, Arte Editorial Servicop, La Plata, 2020.

Olga Edith Romero nació en La Plata el 4 de octubre de 1949. Actualmente, reside en City Bell. Es Docente de Nivel Inicial y Master en Periodismo y Comunicación Social. Entre 2000 y 2003, se desempeñó como periodista de investigación en la Universidad Nacional de La Plata. Su obra publicada incluye: Colores de sol y lluvia (literatura infantil, Editorial Plus Ultra, Buenos Aires, 1986); Cuentos de Azúcar y limón (cuentos, Faja de Honor de la SEP, 1996/97 y Faja de Honor de la SADE, 1996/97, Editorial Plus Ultra, Buenos Aires, 1996); Apenas Travesía (poesía, Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores, 2001, Colección Libros de Sudestada, La Plata, 2001); City Bell y su gente. Desde una mirada distinta (investigación periodística, Municipalidad de La Plata, 2003); El homicidio policial (artículo compartido con otros autores en el Proyecto de Investigación “Los derechos humanos y la prensa gráfica argentina desde 1976 a 2001”, Anuario de Investigaciones 2002, Periodismo y Comunicación Social, UNLP, La Plata, 2003); El desierto es un grano de arena (poesía, libro destacado del año por el Concurso Internacional Honorarte 2005 y Premio “Benito Lynch” 2005, Ediciones Último Reino, Buenos Aires, 2004); Irse por las ramas (poesía, Arte Editorial Servicop, La Plata, 2020). Poemas suyos fueron incluidos, además, en diversas antologías y recopilaciones poéticas, entre ellas: Casi un canto (antología publicada por el Ministerio de Educación de la Provincia Buenos Aires, Dirección de Educación Inicial, La Plata, 1990); Sudestada (cuaderno compartido, Ediciones Sudestada, La Plata, 1995); Poesía Argentina de Fin de Siglo (antología, Editorial Vinciguerra, Buenos Aires, 1996); Veinte Voces de Buenos Aires (antología de poesía, Libros del  Zahir, Buenos Aires, 1998); Poesía. 36 autores (antología, La Comuna Ediciones. La Plata, 1998); Chicos. Literatura Infantil. 14 autores (antología de cuento y poesía, La Comuna Ediciones, La Plata, 2000); Escritores al fin del milenio (antología de cuento y poesía, Sociedad Argentina de Escritores, seccional La Plata, Municipalidad de La Plata, 2000); Legado de poetas. Poesía Social Argentina 1956 - 2006 (Buenos Aires, 2007). Publicó, además, las “Hojas de Sudestada” N° 3 (1984), N° 60 (1986), N° 70 (1986), N° 94 (1988), N° 133 (1990), N° 280 (2000) N° 285 (2000) y el Cuadernillo N° 25 (1992).

Foto: Olga Edith Romero. Fuente: Gentileza de Olga Edith Romero.