Mostrando entradas con la etiqueta Sandra Cornejo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sandra Cornejo. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de diciembre de 2019

Sandra Cornejo


Corteza

Gótica, serena
con sus animales rotos, separados
en tramos, en ceniza.
Criatura perdida en su mudez,
en colores sumergidos
a un segundo
de distancia
de la luz.

Casual, sísmica fosa,
donde caer.
Su voz
oceánica, extranjera,
donde caer.
A brazadas,
gesto salvaje 
de cajas y más cajas.

¿Y por qué?
¿Por qué un abrigo en el respaldo
una noche de luz?

Alarido desarmado
sin fuero
sin muralla.
Animal primitivo.
Sola,
criatura indefensa.
Sola.


Plaza de la Paja

Estos muros
medievales
fueron un resguardo.
El templo, nuestro sitio de paz.
Hemos acogido un mismo tono,
una intención común.
En la torre desnuda,
descubrimos
el modo de abrazar
lo eterno.
Dentro de las murallas
en la antigua villa
en días desapacibles,
resplandecíamos.

Esta dorada mañana,
en Madrid,
intercambiamos libros,
palabras.

Un tiempo apartado
nos convoca
al asombro primero,
al reencuentro.

A Esther Ramón


Una bellota

Una bellota
de un parque milenario
viajó conmigo en mi bolsillo
de un continente a otro.

En días asombrados,
era mi compañía y mi amuleto.

No es una bellota,
alguien me dijo luego.

¿Importa el nombre de las cosas?
Era mi bellota.
Lucía como tal en el camino.


Oso pardo

Soy doméstica
como un conejo,
solitaria como un oso pardo.

No pretendo una cueva
demasiado espaciosa.

Tal vez una jaula
donde pueda hablarte
de los animales extintos
que conocí en otra vida.

Si estuvieras,
me bastaría un penique
para contarte el mundo.

Te diría que el mejor
de los libros es el tuyo
–porque lo es–.
Nos tejería un tapiz
con berro
y jarillas.

Pero llueve en Berlín
y el gris se apaga
y acabo de llegar
tarde,
en octubre.
Sin aviso.

Fuente: Corteza, Sandra Cornejo, Editorial Prueba de Galera, La Plata, 2019.

Sandra Cornejo nació en La Plata en 1962. Es Licenciada en Comunicación Social por la UNLP, gestora cultural y poeta. Se diplomó en el Posgrado de Lectura, Escritura y Educación (FLACSO, Argentina) y, actualmente, dicta talleres de literatura. Publicó seis libros de poesía: Borradores (Cuadernos de Sudestada, 1989), Ildikó (Último Reino, 1998), Sin suelo (Ediciones Vox, 2001), Partes del mundo (Alción Editora, 2005), Bajo los ríos del cielo (Ediciones Al Margen, 2014) y Corteza (Prueba de Galera, 2019). En 2012, la colección de poesía Cuadernos orquestados, dio a conocer una selección de sus textos éditos e inéditos con el título Todo lo perdido reaparece. Poemas suyos fueron incluidos, asimismo, en varias antologías; entre ellas: Poetas argentinas, 1961-1980 (Ediciones del Dock, 2007), Poesía de Pensamiento. Una antología de poesía argentina (Endymion, España, 2015) y Antología Federal de Poesía. Provincia de Buenos Aires (CFI, 2019). Participó en el Festival Internacional de Poesía de Buenos Aires (2016) y representó a su país en el Festival ISLA (Dublín, Irlanda, 2017). Obtuvo, además, la distinción a la Labor Literaria, otorgada por Cultura La Plata, en 2016. Fue traducida al inglés y su poema Todo lo perdido reaparece fue musicalizado por la cantautora Sofía Rei. Edita, desde 2006, el sitio web Tuerto Rey (http://www.tuertorey.com.ar). Acerca de Corteza, escribe Susana Cabuchi en la contratapa del libro:

Mesura y alabanza, silencio y esplendor, acuerdan en cada poema, en cada palabra modelada por Sandra Cornejo. A su deseo, a su búsqueda, les debemos reconocernos a mitad de camino entre el aislamiento –límite exterior que impone la corteza– y el hondo trabajo espiritual –reencuentro con el otro/otra, entrega, diálogo– de una interioridad protegida por esa misma piel.
Todo acontece entre lecturas, entre ciudades de nuestro país y del mundo, con la  proximidad benéfica del hijo, los poetas amados, la memoria.
Todo transcurre y llega, mansamente. Los olivares se acercan conducidos por la luz y cada piedra es una parábola encendida. Algunos versos florecen a la espera de una góndola nocturna que lleve a una isla cubierta de nieve.
Hay en Corteza profundos jardines y mañanas doradas para oponer a las sombras.
Días de viajes secretos, de alianzas, de misterios.
Tardes radiantes en Dublín, en Catamarca, en Belfast.
Días y días en Madrid, en Esquel, en Asís, en San Rafael, en Inverness, descifrando señales de un tren que se aleja.
Corteza es un espejo en el que nos reconocemos. Sandra frecuenta en él (con delicada belleza) la interrogación y el asombro, las infinitas calles abiertas al amor y a la desesperanza, a la celebración y al olvido.
Sandra, que ha nombrado la fragmentación, se reconoce indivisible y, en el dominio de su inconfundible voz poética, lo confirma:... y todo lo perdido reaparece…otra vez…porque la casa es esta. /Donde todo termina, donde todo comienza.

Foto: Sandra Cornejo. Fuente: gentileza de Sandra Cornejo.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Sandra Cornejo


Un lago

Cuentan que la profundidad de un lago
es semejante a la altura
de las montañas que lo rodean.
Cada vez que observo
esa superficie
al ras de una breve playa
me conmueve este pensamiento.

Era un día de febrero
un día cálido, sin viento.
Carmen dormía.
Vos y yo caminábamos en el muelle
haciendo equilibrio
entre hierros atravesados
sobre un apoyo invisible.

No te animabas a zambullirte
–el agua de un lago siempre es fría, casi helada–
yo apenas jugaba con los pies descalzos
en el oleaje.

Todo el mundo estaba ahí.
La cabaña a pocos metros
el silencio
y en la montaña
la presencia inalterable del fondo del lago.

A nuestra familia Quintana en Esquel


Alabanza

Por tres generaciones
–que yo sepa–
las mujeres de mi familia
perdieron su cría.

Cuando esperaba a mi hijo pensaba en ello.

Comprendí que estaba marcada
que era posible tanto
la noche como el día
por eso
le hablaba a mi criatura
como quien en el buen clima siega el heno
y para el tiempo inclemente
prepara los enseres.

Sangré.
Sangrar no es buena cosa antes del parto.

Ahora
cuando mi hijo va y viene por los caminos del Señor
siento su presencia natural, como la lluvia o el ciruelo
pero hay un instante, en cada día,
que vislumbro el milagro
–la diferencia–

y agradezco.


En el resquicio del invierno

En el resquicio del invierno
las brasas arden
ascuas del sol que permanece desnudo
sobre las tejas del hogar.

Alegría y dolor acampan
bajo un mismo cielo.
De cada reino, seres celestes,
cruzan hacia la Comarca.

Un orden cambia
pero la rosa mosqueta aún crece entre los espinos
y las yemas germinan en las araucarias.

Fiel a aquello que querían nuestras almas
la madurez arrebata a la tristeza
sus candelabros nocturnales.
De la mano de los alquimistas
como lobos helados
sin temor al silbido de las balas
regresamos.


Contextos

Una torre cilíndrica de hormigón.
Es lo primero que puede verse en la distancia.
Luego las casas precarias
los muros
y por fin
las rejas.
Después, el alambre de púa
la basura sobre el barro
y un poco más lejos
la villa
los carros
los perros flacos y sedientos.

Dentro
en un mundo parecido al nuestro
me aguardan
amigas de otra vida
reencontradas
no sé muy bien, todavía, por qué.

Fuente: Bajo los ríos del cielo, Sandra Cornejo, Ediciones Al Margen, La Plata, 2014.

Sandra Cornejo nació en La Plata en 1962. Es Licenciada en Periodismo y Comunicación Social por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Trabaja en diversos ámbitos en comunicación institucional y gestión cultural. Luego de obtener la diplomatura en el Posgrado de Lectura, Escritura y Educación (FLACSO) comenzó a dictar talleres de literatura en Contextos de Encierro. Publicó cinco libros de poesía: Borradores (Cuadernos de Sudestada, 1989), Ildikó (Último Reino, 1998), Sin suelo (Ediciones Vox, 2001), Partes del mundo (Alción Editora, 2005) y Bajo los ríos del cielo (Ediciones Al Margen, 2014). En 2012, “Cuadernos orquestados”, colección de poesía dirigida por Abel Robino, dio a conocer una selección de sus textos éditos e inéditos con el título Todo lo perdido reaparece. Poemas suyos fueron incluidos, asimismo, en las siguientes antologías: Poetas argentinas (1961-1980) (Ediciones del Dock, 2007), Antología de poetas argentinos II (Free Verse Website, Irlanda, 2009) y El verso toma la palabra, selección de 33 poetas argentinos (Homoscriptum y la Universidad Autónoma de Nuevo León, México, 2010). Edita el sitio web Tuerto Rey (www.tuertorey.com.ar). Con referencia a su nuevo libro, escribe María Teresa Andruetto en la contratapa del mismo: “Leí con avidez Bajo los ríos del cielo del que ya conocía el Tríptico de Santiago. Después, en la mansedumbre de las relecturas, el libro se me fue quedando en el alma, como ya han quedado Sin suelo (Vox, 2001) y Partes del mundo (Alción, 2005). Quedar en la memoria de un lector es, como bien lo sabía Banchs, la única gloria del poeta. Luego podríamos hablar de las zonas que estos poemas visitan (el tiempo, los amigos, la vida que se bifurca, los hijos) y sobre todo del uso tan personal del lenguaje, del equilibrio entre lo biográfico y lo ficcional, lo emotivo y lo material, lo cotidiano y el misterio…, de la vitalidad, la melancolía, el desencanto. Conmovedoras en su condensación y en el trabajo exquisito de la forma, las palabras aquí calzan a su materia como un guante, todo lo cual convierte a Sandra Cornejo en una de las voces más sugerentes de su generación. Sin embargo, esta tarde, aquí en las sierras, leyendo sus poemas bajo los ríos de este cielo, más que decir todo eso, lo que quisiera es contarles que estos versos se han quedado conmigo y que yo, como en las líneas finales del Tríptico, me he convertido en esa que/ retirándose del sitio que le dio cobijo/ junta las palmas, agradece…/ conserva la inmensa prontitud/ y se va/ abrigadísima de Dios.” Bajo los ríos del cielo será presentado el viernes 30 de mayo a las 19hs en la Alianza Francesa de La Plata, calle 59 N° 626, entre 7 y 8.

Foto: Sandra Cornejo. Fuente: Gentileza de Sandra Cornejo.

lunes, 1 de octubre de 2012

Sandra Cornejo




















Maskers

Fuimos una de esas calles
que jamás se vuelven a cruzar
–como Damrak
y su pequeña prostituta
con manecitas de ausencia–.

Fuimos
porque está escrito
y será invierno
y es imposible que la estrella que caerá
no caiga.

Fuente: Ildikó, Sandra Cornejo, Ediciones Último Reino, Buenos Aires, 1998.


Hollín

Hollín
ciudades donde los pueblos continúan
con sus casas vacías
sus jardines sedientos
sus derruidos puentes suspendidos.

No hay señales que indiquen por qué
transcurre todo
por nada.

Fuente: Ildikó, Sandra Cornejo, Ediciones Último Reino, Buenos Aires, 1998.


En la casa...

En la casa
los ruidos
y el reflejo de la luna
se hunden
en la noche
    
Los niños
los hijos de las sombras
de la casa
juegan
al filo de la luna

Fuente: Sin suelo, Sandra Cornejo, Ediciones Vox, Bahía Blanca, 2001.


Un abedul...

Un abedul
cuando llueve,
una arboleda que aclara
al arañar la pista
y desciende el avión en un aeropuerto
donde las mujeres beben vodka
a las seis de la mañana hora local
                          
Era acogedor el frío
aunque temible
Cantabas en mi idioma
pero con otro acento
Afuera la hilera de abedules
los aviones solos sobre el cemento mojado
                       
Detrás de las cabinas
los soldados
te miraban cantar

Algunas veces, por un instante
la historia debería sentir compasión
y alertarnos     

Fuente: Sin suelo, Sandra Cornejo, Ediciones Vox, Bahía Blanca, 2001.


Criaba conejos...

Criaba conejos
En cada pata
un fantasma de cabellera
blanca
En cada oreja
una veta de pelo gris,
casi plateado

Criaba conejos
Ponía el trébol
en la jaula de alambre tejido
del invierno
Su mirada
era el límite del habla
la textura de una frase
nunca dicha

Criaba conejos que le sonreían
¿Qué haría con ellos
qué conmigo?
Me dejó una casa
con un pozo ciego
¿lo sabía?

Olía a resina
a canto rodado de julio
a naranjas

Fuente: Sin suelo, Sandra Cornejo, Ediciones Vox, Bahía Blanca, 2001.


Pánico primitivo

Como en una velada fotografía
sólo percibe el contorno
de sujetos invisibles
no sabe en cuál fragmento
aparecerá la imagen
que refleje la fijeza
del miedo.

En estas tierras
alejadas prematuramente
de las águilas
caminamos hacia atrás
como cangrejos.

Madre naturaleza
nos proveyó un hábitat
de herrumbre y fango
incierto.

Como cangrejos
caminamos
temprano los bordes
de la humedad
de enero a enero
año tras año
mientras canta el pequeño pájaro
negro
entre los arándanos.

Fuente: Partes del mundo, Sandra Cornejo, Alción Editora, Córdoba, 2005.


In nominis

Hay un extremo,
un camino medio,
seres diversos,
mínimas indulgencias. Hay más.

Hemos discutido acerca de nuestras
pertenencias duramente.
Hora tras hora nos hemos encargado
de señalar lo que a cada uno corresponde.
La casa, como a niños arrojados,
nos observa.

Nuestro perro al sol en la ausencia
me acompaña
hemos macerado su crianza juntos
pero recuerdo que
del Amor
en el extremo
en el camino medio

surgió la Gracia
y el animal creció
y algo
comprendimos.

Fuente: Partes del mundo, Sandra Cornejo, Alción Editora, Córdoba, 2005.

Sandra Cornejo nació en La Plata en 1962. Es Licenciada en Periodismo y Comunicación Social por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Trabaja en diversos ámbitos en comunicación institucional y gestión cultural. Luego de obtener la diplomatura en el Posgrado de Lectura, Escritura y Educación (FLACSO) comenzó a dictar talleres de literatura en Contextos de Encierro. Publicó cuatro libros de poesía: Borradores (Cuadernos de Sudestada, 1989), Ildikó (Último Reino, 1998), Sin suelo (Ediciones Vox, 2001) y Partes del mundo (Alción Editora, 2005). Este año, “Cuadernos orquestados”, colección de poesía dirigida por Abel Robino, dio a conocer una selección de sus textos éditos e inéditos con el título Todo lo perdido reaparece. Poemas suyos fueron incluidos, asimismo, en las siguientes antologías: Poetas argentinas (1961-1980) (Ediciones del Dock, 2007), Antología de poetas argentinos II (Free Verse Website, Irlanda, 2009) y El verso toma la palabra, selección de 33 poetas argentinos (Homoscriptum y la Universidad Autónoma de Nuevo León, México, 2010). Actualmente, forma parte del Programa Cultura en la Escuela de la DGCyE de la Provincia de Buenos Aires y es editora del sitio web Tuerto Rey (www.tuertorey.com.ar). Para Horacio Castillo, su poesía expresa “Un mundo de ‘extrañas incertidumbres’, sin señales de por qué transcurre todo, donde la estrella que cae caerá y los que buscan la otra orilla tendrán siempre como destino el naufragio”. De modo coincidente, señala Niní Bernardello: "El armonioso entramado de la escritura poética de Sandra Cornejo deja percibir la presencia de un yo en estado de vigía y objetivación. La conciencia de estar en un mundo de perpetuo deslizamiento: de la certidumbre a la duda, de la evidencia a la suposición".

Foto: Sandra Cornejo en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires 2012, por Conie Gómez. Fuente: Gentileza de Conie Gómez.