lunes, 14 de septiembre de 2015

Diego Roel


El que Es Sin defecto y Grande, ha tocado justo ahora
una pequeña morada para que se vea un milagro y
pueda formar letras desconocidas, y pronunciar una
lengua ignota y también que pueda tocar por sí misma
multiformes y armoniosas melodías.

                                                                                                                              Hildegard von Bingen
                                                                                                                       Carta al Papa Anastasio IV

Via Lucis

El que Es Sin defecto y Grande
me habló a mí, que soy pequeña y triste,
para que pueda formar en mi mente letras desconocidas,
para que de mi boca salga un verbo nuevo,
una expresión más leve, una palabra que atraviese
los mares y las islas,
que resuene en los últimos términos de la tierra.

Sí, yo siempre estuve callada y guardé silencio.

Pero ahora Tu Voz en mí se expande y multiplica
como voces de mujer que está de parto,
como voces de mujer que está muriendo.

Ahora Tu Voz en mí se expande.

Cuando pase a través de las aguas del gran Río
no me anegarán sus corrientes.
Cuando salte en medio de las llamas
no me quemaré.

El que Es Sin defecto y Grande
me habló a mí, que soy pequeña y triste.


Libro de las causas

Somos una forma que se alza del barro,
una ligadura del hálito de vida,
el peso corpóreo de la luz.

Somos los habitantes de los valles y montes del cielo,
los emisarios del esplendor, una olla
puesta a fuego intenso
que bulle y rezuma la espuma.

Somos el ojo del trueno,
el polvo de la tierra que se esparce,
los vientos del último día.


Infancia

Desde niña escucho Tu Voz.

En el vientre de mi madre escuchaba los aullidos de los ángeles:
aullidos de mi voz que eran mi voz de nuevo aullando.

Nunca se ha cortado ese cordón umbilical.


Gnosis

En el año 1141 después de la Encarnación de Jesucristo
el cielo abrió su boca
y una luz ígnea descendió como una llama en mi cerebro.
Era caliente como los rayos del sol y se desparramó
en todo mi corazón y en todo mi pecho.

De pronto comprendí
todo lo que una pobre criatura puede comprender.


Alfabeto

Compongo palabras nuevas para nombrar
un collar, una pulsera,
el último anillo del cielo.

Digo pez, madera, árbol,
describo un mundo sublunar.

Hablo del bendito vientre de las cosas.

Digo ángel, santo, salvador.


La Cruz

En un aire puro me muevo y sueño.

Un niño vuelca en mi pecho
las secretas urnas del alma.

Abro mis piernas para que Dios habite
el lugar del rayo y la caída.


Patmos

A la edad de cuarenta y dos años y siete meses
una llama blanca descendió del cielo abierto
y sacudió todas mis vísceras:
fui tocada por la santa divinidad.

El eterno resplandor me dijo:
habla y escribe lo que ves y escuchas.

Entonces la Luz Viviente abrió mis ojos
y vi las columnas que sostienen el planeta.
Vi al leopardo, al oso y al león,
un círculo de aire tenue, una rueda perfecta.

Sí, vi una mano que ata y desata al mismo tiempo.

Estas palabras son verdaderas y dignas de crédito.


Patmos

Aquél que cuando cierra abre
me visitó una noche y me anunció
un mundo nuevo.

Vi entonces tres círculos de tres colores
y una circunferencia que giraba.
También vi una luz brillante alrededor
y una miríada de palabras que danzaban
formando extrañas constelaciones,
imágenes sin cuerpo.

Aquél que cuando abre cierra
me visitó una noche.


Physica

Hablo de lo que no tiene altura ni peso ni forma ni color.

La Palabra descendió al útero de la virgen
y se hizo carne.

Cuando Tú abres, Padre, nadie puede cerrar.
Cuando Tú cierras, Madre, nadie puede abrir.

Yo soy pequeña y triste.


Historia natural         

Dios imprimió estas visiones en mi alma.

Soy una mendiga,
mis manos sujetan
la última espiga del verano.

Oh alma fugitiva, se fuerte  
y vístete con la armadura de la luz.

Hildegard von Bingen
Ordo virtutum


NOTA DEL AUTOR

Hildegard von Bingen, la sibila del Rhin

Hildegard von Bingen nació en una familia noble alemana el 16 de septiembre de 1098 en Bermesheim. Al cumplir ocho años sus padres la entregaron como diezmo a la Iglesia. Polifacética, fue abadesa, líder monacal, mística, médica, compositora y poeta. Tuvo visiones desde niña.
En el año 1141 un acontecimiento único irrumpió en su vida. Un gran esplendor del que surgió una voz venida del cielo le dijo: Oh frágil ser humano, ceniza de cenizas y podredumbre de podredumbre: habla y escribe lo que ves y escuchas.
Semejante visión afectó profundamente al núcleo de su ser. En su experiencia el gran esplendor no sólo es visible, también se oye. Como los grandes profetas visionarios, como Jesús, Hildegard von Bingen fue llevada a revelar aquello que permanece oculto, eso que el resto no conoce.
Murió el 17 de septiembre de 1179.

Fuente: Via Lucis, libro de próxima aparición. Gentileza de Diego Roel.

Diego Roel nació en Temperley, Provincia de Buenos Aires, en 1980. Desde hace varios años vive en La Plata. Publicó seis libros de poesía: Padre Tótem / Oscuros umbrales de revelación (Libros de Tierra Firme, 2004, reeditado por Ediciones El Mono Armado en 2013), Diario del insomnio (Libros de Tierra Firme, 2005, reeditado por detodoslosmares en 2013), Cuaderno del desierto (Libros de Tierra Firme, 2007), Las variaciones del mundo (Ediciones El Mono Armado, 2010, reeditado por detodoslosmares en 2014), Los Jardines del Aire (Ediciones El Mono Armado, 2012), y Dice Jonás (Ediciones El Mono Armado, 2015). Actualmente, tiene en imprenta Via Lucis, libro que saldrá con el sello de Ediciones del Dock.

Foto: Diego Roel. Fuente: gentileza de Diego Roel.

martes, 1 de septiembre de 2015

Vladimir Jantus Castelli


Venérea

Venérea huele a rojo de invierno
resplandeciente
a sutiles surcos de hierbas
hundidos en el bosque
se esconde entre las sombras
dejando pequeños indicios púrpura
que marcan su presencia
en el espacio

tiene una voz muy dulce
tan dulce que cuando habla
parece que cantara dentro de ti
una canción de cuna

son canciones de soledades
y ecos del tiempo

afiebrada
se recuesta y observa
desde la ventana
la encrucijada del viento
su refugio

II

Venérea cobija sustancias que provienen del fuego
las oculta en su pecho
las mantiene secretas
a sangre
saben sus labios
el trance se palpa en su piel
sus besos son el veneno de las víboras
rojas y chispeantes
en sus ojos se reflejan
las hogueras de la noche
las toxinas que incendian las ciudades y sus muros
que envilecen a los vagabundos
que la veneran

ellos veneran a Venérea

III

Venérea posee los hechizos
el secreto de las brujas
la magia negra que ocultan los profetas
ella
los seduce y embriaga
con drogas oscuras
los domina
ellos permanecen callados
observándola
sumisos

a veces
su palidez ha calcinado espejos
ese concierto de imágenes
que componen su cínica sonrisa
pero
siempre ha buscado lo inalcanzable
las bestias hambrientas han seguido su rastro
en mapas de huesos brillantes
siempre han intentado seguirla
aunque sus huellas se pierdan
en la inmensidad del tiempo

ellos veneran a Venérea

IV

Venérea habla en lenguas
que parecen llegar del mas allá
conjuros de sortilegios antiguos
leídos por un druida ante la multitud
trafica sacrificios
niños que le entregan como ofrenda
tiene dientes de oro colgando de su cuello
regalos que le han dado los espíritus viejos
los brujos de las tribus perdidas del norte

a la muerte ha sentado en sus rodillas
ha hamacado a la desgracia.
desnudado a la locura.
dormido al Miedo

ellos veneran a Venérea

V

Venérea ha intentado morir varias veces
ha intentado suicidarse
pero no ha podido ser su víctima
no ha sabido
sobornar a sus verdugos
igual
continúa sus huidas
con pupilas ardientes
se mueve como un Pueblo Gitano
en el desierto
busca con apetito feroz
el tiempo de las mareas
las playas ocultas
el instante final de todas las cosas

ellos veneran a Venérea

VI

siendo niña asesino a las Ninfas.
y nadó desnuda sobre el Lago de Flujo
donde dormían las Vírgenes.
se masturbó con flores ígneas
hasta estallar en lavas

tocándose despacio
con dedos cortantes
fue excitando sus caderas
poco a poco
fue llamando al orgasmo del clítoris danzante
de hermandades orgiásticas
allí hizo su templo
entre músicos enloquecidos
con sangrantes melodías
que apagaron la sed de todas las criaturas

allí descansó
luego de una interminable
peregrinación de ausencias

ellas veneran a Venérea

VII

a sus amantes
ha perdonado cien vidas
los ha cobijado de su acero
los ha protegido de sí misma
ha guardado los secretos
más oscuros
por los amantes
ella ha sangrado siglos
aun así la traicionaron

ella igual los ha salvado
ellos veneran a Venérea

VIII

inundó todo con su furia
bebió el vino de los muertos
para apagar sus espantos
se vistió de Noche
y salió a cazar vampiros
regresó
a los senderos que la habían visto nacer
hace ya muchos
muchos siglos.

Fuente: Venérea, Vladimir Jantus Castelli, Malisia Editorial, La Plata, 2015.

Vladimir Jantus Castelli nació en La Plata el 26 de septiembre de 1975. Es poeta, escritor y periodista.  Tiene cuatro libros de poemas publicados: Poesía para beber (1997), El grito (1999), En el borde (2005) y Venérea (2015). Este último incluye el poema homónimo con el que obtuvo en 2014 el primer premio del Concurso Internacional de Poesía organizado por la revista Guka, que edita la Biblioteca Nacional. A propósito de Venérea, señala Alejandra Varela en la contratapa del libro: “Una voz extraña, como de otro tiempo precipita al lector de Venérea a un estado abismal, como si el fin del mundo tuviera lugar ante nuestros ojos. La muerte parece hablarnos directamente, convertida en palabra poética, encarnando a un dios fantástico. La letra es la herida de esa muerte, la que adquiere formas criminales porque la dimensión poética que tiene lugar está sostenida en acciones que trazan locuras en el texto, como un albatros que planea tragándose a los vivos. La poesía se construye en un lugar que se aleja del realismo, de la enumeración de lo inmediato para pensarse como imágenes que cruzan temporalidades mientras un agente descomunal de un orden lejano nos dicta un mensaje secreto”.

Foto: Vladimir Jantus Castelli. Fuente: Facebook.

lunes, 17 de agosto de 2015

m. esteban


pasos

anoche corrí
los 1254 pasos que
van de tu casa hasta la mía
casi
no me cansé
porque venía sonriendo


malo

soy malo
very malo
me porto mal
me gusta
también
me encanta
exprimir naranja
hacer caféconleche
para tu desayuno
y qué


de cómo me vino la poesía

arriba de un tobogán
me hice poeta
yo no subía
yo no bajaba
estaba sentado arriba
quieto
mirando
era un día nublado
la plaza vacía
y el viento
lleno


mi ángel de la guarda

sé lo que vi y lo que sentí
yo estoy seguro          
reseguro
aunque ahora estoy
medio dudando
fue cuando
me estaba peinando
o lavando la cara
(no es tan tan importante
lo que hacía yo
en ese momento)
cuando sentí
algo blanco
algo dulce
en la nuca
un gran amor
algo que me flotaba
como atrás
me flotaba
sonreí de gozo
(estaba cepillándome
los dientes
recuerdo
el sabor dentrífico
en mis labios
sonrisientes)
y cuando me doy
vuelta
sobre el caño de la cortina
de la bañera
tu bombachica blanca
como volando
seca y perfumada
con jabón de ángel blanco


llovizna

había
una llovizna en la tarde
en una plaza una llovizna
en una tarde en una plaza
había
dos seres
en la llovizna
en la plaza
en la tarde
éramos nosotros

l  o  r  e  c  u  e  r  d  a  s  ?

los engranajes de mi memoria
oxidados
impedidos
inventan
una llovizna
una tarde
una plaza
un nosotros


tus medias

has olvidado tus medias/
son rosas/
tienen dibujos/ gusanos rosas/
parecen reposar con sus arrugas/
quizás yo al dormir
y patalear en uno de mis sueños raros
las tiré/ pobres/
y ahora ahí están
reposando o muriendo/
tus medias rosas/ gusanitos de mi pieza/
¿qué/
te fuiste descalza?
no/ tus zapatillas no están por aquí
¿qué/
tenías calor?/ puede ser/
abrazados sudamos/ y/
seguro soñaste algo fresco/
una botellita de jugo de la heladera/
la lengua de las perras/
el pasto del patio/
y/
las medias siguen ahí/
por más que piense/
algo marchitas/ ya/
semiocultas/
bajo un pullover/ que tiré/
hoy a la tarde cuando volví del trabajo/


padre

este padre
que yo tenía
llegaba a la casa silbando
del trabajo
su taller
su camión
las manos pedregosas
aliento de gitano
por las mañanas
se mojaba la cara
con agua jabonosa
y hacía ruido
mientras se frotaba
brrrruuprrrbrbbrbrb
tres veces
frotar y ruido
tomaba mates amargos
mirando por el ventiluz
de la cocina
y comía pan de ayer
a veces con manteca
pocos mates
y salía
otra vez
este mi padre
que yo tenía


Noche de reyes

Es noche de reyes y yo no puedo dormir. Estoy saboreando la hostia negra de los pecadores. Estoy dentro de un ojo de esclavo. Estoy cavando una tumba hereje. Estoy sembrando semillas del mal. Quiero dormir porque mi madre me dijo debes dormir porque si no lo haces los reyes magos no vendrán por tu culpa y no habrá regalos para nadie. Estoy en mi bicicleta y es un cartílago de ballena y se hunde en el mar. Estoy flotando hacia atrás en un país lejano entre fragancias intensas. Una selva negra y varios refusilos cruzan estos ojos. Una tortuga gigante camina por la casa sin abrir las puertas. Una montaña de sombras más brillantes que la noche se eleva hasta el techo. Es el sagrado corazón opaco que baila quieto. Es un santo grial gigante y negro. Es el mago mulato. No me permite rezar porque estoy acostado en el pecado original. Es mi abuelo nebuloso y con calambres porque no puede salir de una fotografía. Los reyes magos se van a oriente y un camello rezonga porque desea un sueño.


El poeta

Mi papá me habló muy serio. Sus cejas eran como un gusano grueso de pelos sobre sus ojos negros.
Me dijo el poeta fue masticado por tu mamá.
Yo le miraba las manos con grasa de carro y los hematomas de los dedos parecían sonrisas. Eran sus manos alegres trabajadoras.
Cuando le tocaba los dedos me decía que le dolían. A veces me regalaba una uña negra como una cucaracha.
Mañana lo va a parir me dijo.
Yo miré hacia el altillo donde estaba encerrada la enferma. Entonces fui a comprar gotas de miel y a juntar rocío para llenar las jarras.
Con las plumas de gorrión hicimos almohadones y con corazones de murciélago hicimos bolitas juguetes de todo para los juegos del bebé.

Fuente: Gentileza de Matías Esteban.

m. esteban nació en 12 de Octubre, un pueblo rural del noroeste de la Provincia de Buenos Aires, en 1976. Estudió el Profesorado en Letras en la Universidad Nacional de La Plata. En esta ciudad ejerce la docencia en diversas escuelas secundarias del Estado. Mientras tanto, cursa Maestría en Escritura Creativa en la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Entre 2000 y 2014 editó con el poeta Gustavo Peredo la revista de aparición esporádica Forhtedon y, desde el año pasado, coordina con el mismo poeta el Taller de Antipoesía y proyectos performáticos de poesía. Con Cristina Baroni, por su parte, creó Los Lectores Salvajes, que pasó de ser un club de lectura a constituir un proyecto editorial artesanal. Participó, asimismo, en muestras colectivas de poesía, fue protagonista de acciones poético-artísticas e intervino en ferias de libros autogestivas: FLIA, Shauhaus, Poesía en la calle, La marca del agua, Desbordes, etc. Actualmente, integra el colectivo poético-afectivo Papermusa, cuyo propósito consiste en generar encuentros entre alumnos poetas de las escuelas platenses y poetas adultos editados. Con Papermusa organizó en 2014  la “Llamada de poesía” en el Galpón del Grupo La Grieta. Su obra poética, publicada de forma artesanal  y autogestiva, comprende los siguientes libros: El beso del hada... (2010), Poemas de Manchita (2011), Mi parte más hermosa (2011), Crónicas marosianas (2012), Poemas otros (2012), Poemas del cosmonauta (2012), Hola bailarina (2013), Novela zombi –parte 1 y 2– (2014), Mezcolanza (2014) y Ensalada rusa (2014). De la misma forma publicó también la novela Cae la hora de la venganza –folletín western gauchesco– (2014) y cuatro libros de cuentos: El mundo es extraño (2002), Cuentitos giles (2002), Circo (2003) y Escondites (2015). Tiene, además, una novela inédita: Corbett 1 –cuaderno azul eucalipto–. Algunos poemas de su libro El beso del hada... (mención especial en el Concurso Provincial de Poesía Ginés García 2010) integran la antología Poesía Joven, editada por la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires. Otros poemas suyos fueron incluidos en Relámpago, antología poética platense que dio a conocer la editorial Pixel en 2014. Esta editorial, precisamente, será la encargada de publicar su nuevo poemario. Administra los blogs de poesía: elbesodelhada.blogspot.com.ar y poemasdelcosmonauta.blogspot.com.ar. Está radicado en la Plata.

Foto: Matías Esteban. Fuente: Gentileza de Matías Esteban.

viernes, 24 de julio de 2015

Marta Miranda


La nada

Qué haré con el miedo
Qué haré con el miedo

A. Pizarnik

Miro por la ventana
rastrillo el horizonte buscando
vida en este paisaje desolado
creo visualizar una oveja,
pero no
es una mata
definitivamente
no hay nada

Pura y fría desolación
un mal chiste
como si hubiesen escogido para mí
este paisaje que sólo contiene
el verde oscuro de los pinos meciéndose a lo lejos
una mata
y el viento
organizado para siempre

Perdida en la casa de este páramo
un plato sobre la mesa
una silla tumbada
me recuerdan que alguien alguna vez
estuvo vivo

El ruido de un teclado
pasitos
diminutos que resuenan
en lo que bien pudo ser
un hogar
o una hoguera

Hace frío,
miro por la ventana y veo
toda mi fiebre
vuelta del revés
el hielo quebrándose
parecido a la lluvia

en el reflejo veo
una mujer que busca
acariciar lo tibio del paisaje


Postal

Quizá sea el momento
de tener una casa, un hogar
un perro que nos lama

Estampita
del álbum familiar
lejos del centro
tuvimos una casa
postal imperfecta
faltó siempre
el animal doméstico


Axis mundi

Oscura
la noche vive en tu corazón
que no me ama
a cambio
me ama tu sexo
y él me da la miel de todas las abejas

aunque no me ames
está en mí
la razón de tu órbita
porque soy
la porción del mundo
que nunca
podrás ser

la caverna
oscura y húmeda
el ojo de agua
que te mira
y te revela


Savoy

Cinco años después
sucede lo que nunca esperé

todo ha cambiado
yo diría
incluso para bien

hay más libros
una casa nueva
que no da la vuelta al mundo
ni está frente a la tuya
pero es una casa
y se está bien
No soy tan inocente
para creer
que podías estar acá
detrás de esta puerta
sentado
en este cuarto
pero hubiese sido hermoso
que así fuera

El paso del tiempo lo cambia todo
cambia hasta el tiempo mismo
cinco años dura
una infancia
también el deseo
hecho arena, estatua de sal
memoria
del amor que comienza
a deshacerse con la lluvia


*

DESEAR TENER PERDER
casi inmediatamente
volver a desear
desearte a vos
hasta que no sienta
nada

Tirarme al sol
que el calor sea aplastante y parejo
me cubra palmo a palmo
sin demandar mi vida a cambio

ser feliz
con esto que me queda

Fuente: El lado oscuro del mundo, Marta Miranda, Buenos Aires, Bajo La Luna, 2015.

Marta Miranda nació en Mendoza en 1962. Es poeta y gestora cultural. Publicó los siguientes libros de poesía: Mea Culpa (Nusud, 1991), El Oleaje (Nusud, 1998), La misma piedra (Ediciones Del Dock, 2004), Nadadora (Bajo la Luna, 2008), El Oleaje y otros poemas, antología bilingüe (Ruinas Circulares, 2013), Antología (Cuadernos Amerhispanos, México, 2013) y El lado oscuro del mundo (Bajo la Luna, 2015). Fue incluida, asimismo, en varias antologías poéticas, entre ellas: Primera Bienal de Arte Joven (Buenos Aires, 1989), Poetas Argentinos de Fin de Siglo II (Buenos Aires, 1999), Ventanas (Madrid, 2000), Poetas Argentinas 1961-1980 (Buenos Aires, 2007), Animales Distintos: muestra de poesía de Argentina, España y México, Autores Nacidos entre 1960 y 1969 (México DF, 2008), Poesía Manuscrita vol. 2 (Buenos Aires, 2009), La poésie au coeurs des arts (Éditions Bruno Doucey, Francia, 2014) y Un verano antes del verano (Suiza, 2015). Algunos de sus poemas fueron traducidos  al francés, catalán, alemán  y croata. Durante 9 años vivió en Villa Elisa y trabajó en La Plata. En esta ciudad cumplió una importante labor en su carácter de gestora cultural. Actualmente, reside en Buenos Aires, donde coordina junto al escritor Ricardo Rojas Ayrala el Festival Internacional VaPoesía Argentina.

Foto: Marta Miranda. Fuente: Gentileza de Marta Miranda.

miércoles, 15 de julio de 2015

Horacio Castillo


Salto

Primero es un vacío en el estómago,
enseguida una sensación de puro peso,
hasta sentir el tirón del correaje en los hombros
y la flor de seda que se abre encima de nosotros.

Entonces la respiración recupera su ritmo
y el mundo se ordena a nuestros ojos:
el campo roturado, las casas y los árboles,
el humo de la ciudad dispersándose hacia el río.

Hasta que la gravedad nos atrapa en su red
y nulas nuestras alas artificiales
caemos vertiginosamente contra la superficie
ávidos todavía de un aire que no es nuestro.

Fuente: Materia acre, Horacio Castillo, Carmina, Buenos Aires, 1974.


Expedición al Everest

Después de los siete mil metros la presión descendió
y cada paso fue un suplicio; debíamos beber,
beber sin descanso, sobre todo dominar la ira
que se apodera de los hombres en inactividad.

El viento del oeste que viene de Pamir,
de los glaciares de Karakorum, del Dhaulagiri y el Anapurna,
sopló toda la noche, y recogidos en las tiendas
esperamos impacientes el amanecer.

La última jornada fue terrible:
la sangre se espesaba en las piernas,
los sherpas empezaban a desfallecer
y los tanques de oxígeno se agotaban sobre nuestras espaldas.

Al fin llegamos a la cima: vimos abajo
las torres de Rongbuck y más allá las de Thyangboche,
y al sacarnos las máscaras para respirar el aire diáfano
el cielo estaba tan lejano como de costumbre.

Fuente: Materia acre, Horacio Castillo, Carmina, Buenos Aires, 1974.


Un caballo canta sobre la tierra

No es necesario atarse a un árbol.
Hay que abrir los oídos, preparar la visión,
inhalar el vapor que sube del abismo.
Entonces aparece bajo la noche azul,
ensaya su escorzo contra los astros
y clava el canto en nuestra carne
que se desangra dócilmente hacia la oscuridad.
Una vez a cada hombre es dado este prodigio.

Fuente: Materia acre, Horacio Castillo, Carmina, Buenos Aires, 1974.


El cinocéfalo

Devoraste el ángulo de ciento ochenta grados que teníamos delante,
devoraste la seguridad de lo absoluto,
devoraste la ilusión de la identidad,
devoraste la posibilidad de afirmación,
devoraste el prestigio de lo real.
Y ahora, a mis pies, esperas el resto,
miras como pidiendo compasión,
como intuyendo
–hocico de perro, corazón de mono–
que no existe culpable.

Fuente: Tuerto rey, Horacio Castillo, Carmina, Buenos Aires, 1982.


Melancolía

Subes desde los dedos de los pies,
trepas por las rodillas, por los muslos,
tiñes cuerpo, boca, lengua,
te estancas en el corazón,
negro humor, agua muerta, miel
que mana cada noche de las estrellas.

Fuente: Tuerto rey, Horacio Castillo, Carmina, Buenos Aires, 1982.


Ladrón de ojos escarlata

Yo, el marrano, el traidor, el ladrón de ojos escarlata,
diré el secreto de mi longevidad:
boca arriba, contra las gargantas del cielo,
devoro los huevos de la luz.
Yo bebo la agria copa del mediodía,
yo desciendo a los nidos del atardecer,
yo apareo la ardiente hembra de la madrugada.
Yo, el marrano, el traidor, el ladrón de ojos escarlata,
beso cada noche los párpados de los ciegos,
saqueo el sueño de los niños,
y como un tábano sobre el lomo del universo
mantengo libre el mal, joven al mundo.

Fuente: Tuerto rey, Horacio Castillo, Carmina, Buenos Aires, 1982.


Siembra

Ojo lacerado por el llanto,
ojo cegado por la finitud,
ojo cicatrizado por la esperanza,
aquí te siembro, en este yermo,
para que crezca al fin
la mirada limpia de los asesinos.

Fuente: Tuerto rey, Horacio Castillo, Carmina, Buenos Aires, 1982.


El foso

Respiré por última vez el aroma de los eucaliptos
y pasé bajo el arco donde estaba escrito: Aquí termina el mundo.
¿Dónde estamos? –preguntó el niño que todavía no había nacido.
En ninguna parte –contestó el hombre que ya había muerto.
Y señalando en el medio del campo un inmenso foso
agregó: Todos saldrán por ese mismo lugar.
¿Dónde estamos? –preguntó el hombre escondiendo los ojos en el bolsillo de la
chaqueta.
En ninguna parte –contestó la mujer plegando su cabellera como un mantel.
En ese momento el viento cambió de dirección
y sentí por primera vez el olor de la nada.
Y ese olor nos atormentó durante el resto de la jornada, y la jornada siguiente,
y todas las que siguieron hasta el fin de nuestros días.
¿Dónde estamos? –preguntó el hijo templando las cuerdas de las alambradas.
En ninguna parte –contestó el padre pasando una esponja sobre los árboles.
Pero los veteranos, encendiendo fogatas, se ponían a cantar
y todo parecía un alegre campamento de verano.
¿Dónde estamos? –preguntó el muchacho con el cordero sobre los hombros.
En ninguna parte –contestó la muchacha con el ramo de nomeolvides en el pelo.
¿Cómo podíamos cantar mirando día y noche el negro foso?
Un día, sin embargo, el aire amaneció fragante;
olía a almidón, a cabello de mujer recién lavado,
acaso porque ese día ella descendió por el negro foso.
¿Dónde estamos? –preguntó el niño con el rayo de sol entre los dientes.
En ninguna parte –contestó el anciano revolviendo el caldo negro de la memoria.
Ese día, en cuclillas junto al fuego, empezamos a cantar.
Cantábamos bajo las duchas de la luna llena,
cantábamos pelando papas infinitamente oscuras,
cantábamos separando la uña de la carne.
Aun el último día entre los vivos cantamos.
En fila india, con el clavel de los mansos en el corazón,
caminamos lentamente hasta el borde del pozo.
¿Dónde estamos? –preguntó la niña que dormía con el ave fénix en sus brazos.
En ninguna parte –contestó la madre con el balde de olvido sobre la cabeza.
Así, tomados de la mano, esperamos el amanecer
y bajamos cantando a la eternidad.

Fuente: Alaska, Horacio Castillo, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1993.


Inscripción

Viva el sol degollado al mediodía,
viva el aroma de los eucaliptos,
viva el cuello del ánade,
viva el color del azafrán,
viva la cólera del sueño,
viva el pie desnudo sobre la nada.

Fuente: Alaska, Horacio Castillo, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1993.


Los ancianos callaban

Al pie de la muralla, junto al fuego, los ancianos callaban.
Miraban a lo lejos las negras nubes y callaban.
Escudriñaban noche y día el mar y callaban.
La arena empezaba a enfriarse, el alma empezaba a enfriarse,
los pájaros huían hacia el porvenir.
Pero los ancianos callaban, buscaban
el surco de la quilla en el agua y callaban,
miraban llorar la sombra de la encina y callaban.
Se oyó un grito. ¿Qué dicen esas hojas?
Se oyeron alas. ¿Adónde vuelan esas piedras?
Pero los ancianos callaban, oían el lamento
que viene del futuro y callaban,
miraban la bañera ensangrentada entre la maleza y callaban.
Se oyó un ladrido. ¿A quién llama ese perro?
Se oyeron carros. ¿Adónde llevan esos muertos?
Pero los ancianos callaban, recordaban
el lenguaje bárbaro de la golondrina y callaban,
espantaban el lagarto entre las breñas y callaban,
pensaban en el destino del ruiseñor y callaban, callaban.

Fuente: Los gatos de la Acrópolis, Horacio Castillo, Ediciones del Copista, Córdoba, 1998.


Tapiz

Ella alimenta una nube. Mira su mano
apoyada sobre la balaustrada, la carne
emergiendo del terciopelo, el blanco del verde.
Y la otra mano, negligente sobre el bastidor,
donde un hilo de oro urde la trama del sueño.
¿Esa trenza cruzada sobre la cabeza está
prometida? Sus ojos cerrados ¿devuelven
al cielo lo que es del cielo?
Al fondo, en la floresta,
vela el unicornio. Su ojo retráctil no se aparta
de la presa, y el cuerno, energía hipnótica,
horada el regazo de la tierra, casi sin consuelo.
Si esa mano, generosa con lo divino, retomara el bordado,
si sus párpados, despertando, absolvieran al mundo,
se abriría un sendero hacia el centro de todo
y tendría sentido la frescura de las rosas.
¿Comprendes, Abelone? Yo sé que has comprendido.

Fuente: Cendra, Horacio Castillo, Ediciones del Copista, Córdoba, 2000.

Horacio Castillo nació en Ensenada, Provincia de Buenos Aires, el 28 de mayo de 1934. Desde muy joven se radicó en La Plata, ciudad donde falleció el 5 de julio de 2010. Fue poeta, crítico, ensayista, traductor, abogado, periodista y miembro de número de la Academia Argentina de Letras y correspondiente de la Real Academia Española. Publicó los siguientes libros de poesía: Descripción (1971); Materia acre (1974); Tuerto rey (1982); Alaska (1993); Los gatos de la Acrópolis (1998); Cendra (2000); Música de la víctima y otros poemas (2003) y Mandala (2005). Su obra poética fue reunida, además, en varios volúmenes, entre ellos: La casa del ahorcado/ 1974-1999 (1999) y Por un poco más de luz/ 1974-2005 (2005). Como traductor de poesía griega publicó: Epigramas de Calímaco (1979); Poemas de Odysseas Elytis (1982); María la Nube de Odysseas Elytis, en colaboración con Nina Alghelidis (1986); Romiosini  y otros poemas, de Yannis Ritsos (1988); Poesía griega moderna (1997);  Elegías de Oxópetra de Odysseas Elytis, en colaboración con Nina Anghelidis (1999); Seis poetas griegos (2000); Poesía de Takis Varvitsiotis (2001) y Raíces en el tiempo, de Spiros Vergos (2001). Algunos de sus ensayos publicados son: Darío y Rojas / Una relación fraternal (2002), La luz cicládica y otros temas griegos (2004) y Sarmiento poeta (2007). Casi en coincidencia con su muerte, apareció Colectánea (2010), libro que reúne textos de diversa índole. Entre los premios recibidos figuran: Premio de la Subsecretaría de Cultura de la Nación (1972); Premio Nacional  –Región Buenos Aires– (1978); Primer Premio Fondo Nacional de las Artes por traducción literaria (1988); Premio Konex - Diploma al Mérito (1993) y Premio Municipal de la Municipalidad de La Plata (1995). En 2001 fue designado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de La Plata. La poesía de Horacio Castillo ha sido objeto de valiosos estudios y ha recibido unánimes elogios de la crítica. Así, para Mario Goloboff, el autor es “uno de los más grandes poetas que han dado nuestras letras”, mientras que Sandra Cornejo no vacila en afirmar que se trata del “máximo exponente de la poesía hispanoamericana actual”.

Foto: Horacio Castillo. Fuente: Gentileza de Horacio Castillo (h).

miércoles, 8 de julio de 2015

Damián Andreñuk


Mis orfandades

Ni la espada ni el veneno
pueden contra mis orfandades,
ni el miedo como un pájaro en exilio
en la jaula del estremecimiento,
ni la llaga que deja el desengaño
y que transforma la inocencia
en un cuchillo.

Fuente: Silencio de crisálidas, Damián Andreñuk, Ediciones Literarte, Buenos Aires, 2015.


*

Estoy perdiéndome 
a lo largo de mi cuerpo.
Babeando sangre
y mirando el bosque
la montaña.
La casa de todos (deshabitada).

Fuente: Metástasis, Damián Andreñuk, Ediciones Luz del Alba, Villa Ciudad Parque, Córdoba, 2015.


*

Me observo ausente.
Vuelven mis ojos
desde múltiples espejos.

Nunca vi un rostro
más desfigurado.

Fuente: Metástasis, Damián Andreñuk, Ediciones Luz del Alba, Villa Ciudad Parque, Córdoba, 2015.


*

Sé que nuestro fracaso
no es el fracaso del mundo.
Pero esta vez no habrá resurrección.

Descreo de Dios
(de cualquier dios).
Y Él de eso hace su excusa.

Fuente: Metástasis, Damián Andreñuk, Ediciones Luz del Alba, Villa Ciudad Parque, Córdoba, 2015.


*

Matar a otro dios.
Matar al dios
de las mentiras heredadas
que está débil
inclinándose ante nadie
y reinventando los mitos.

Qué suave es apropiarse de un dios
y serlo uno mismo.
Sentir el sol.
La energía fundamental
de haber vivido en este limbo
absolutamente cierto.

Fuente: Metástasis, Damián Andreñuk, Ediciones Luz del Alba, Villa Ciudad Parque, Córdoba, 2015.


*

Desmesurada orfandad
en esta cárcel opaca de los días.

Se ha deshojado la flor por la que vivo.
Se ha vuelto asfixia mi antigua lucidez.

Fuente: Después de la esperanza, libro inédito. Gentileza de Damián Andreñuk.


*

Ya nada se avecina.
Desamparado. Frágil e intenso
como quien tiembla frente a lo que ama,
como quien dice sonriente su verdad,
como quien ve a través de una ventana
el ajeno transcurrir del mundo y su falacia.

Fuente: Después de la esperanza, libro inédito. Gentileza de Damián Andreñuk.

Damián Andreñuk nació en City Bell en 1986 y reside en Villa Elisa, ambas localidades ubicadas en el partido de La Plata. Es poeta y Profesor en Letras. Publicó tres libros: Omisiones (2010), Portales al vacío (2011) y Metástasis (2015). Obtuvo, asimismo, varias distinciones; entre ellas, el Primer Premio en el X Concurso Internacional de Poesía Hespérides 2012 y el Primer Premio en el V Certamen Internacional de Poesía Literarte 2014, que le valieron la publicación de los cuadernillos Formas concretas (2013) y Silencio de crisálidas (2015), respectivamente. Con referencia a Metástasis, señala Leandro López en el prólogo del libro: “...deambulan en este poemario el silencio y el anhelo, el amor y el desasosiego, de un hombre que explora, vive y retuerce cada hora con su peligro inmanente: ‘el primer haz de luz/ la primera brisa del día/ me regala su cielo/ y me sorprende/ atando sogas a mi cuello’. La virtud de nuestro poeta es abrir un arco bermejo a partir de su llaga, soltar un pájaro enfermo desde la base de sus úlceras. La virtud, repito, está en cantar el dolor y fecundar con él y, a través de un estallido de belleza –belleza lacónica–, apresar y comunicar aquello que hace de la existencia un riesgo a cada paso”.

Foto: Damián Andreñuk. Fuente: Gentileza de Damián Andreñuk.

martes, 5 de mayo de 2015

Carlos Augusto Fajardo

Primer poeta afincado en La Plata


IV

Cepeda

De enemigas legiones ya refleja
El brillo de las armas. Lenta, tarda,
La muerte se aproxima. Ni una queja
Pronuncia mi alma, que serena aguarda.
¡Adiós! Y si es por siempre, ¡adiós, Ricarda!

Octubre 23 de 1859.

X

I. B.

Luz de mis ojos! Virginal mirada
Velada entre celajes de sonrojos,
Ilumina otra vez, desciende a mi alma,
Luz de mis ojos!

Desciende a mi alma, que sombría yace
Del desaliento en la aterida calma.
Ah, con tus dulces, deliciosos rayos
Desciende a mi alma!

Mágica lumbre que la eterna noche
De soledad acerba y pesadumbre
Inundaste de amor, vuelve a mis ojos,
Mágica lumbre!

Vuelve a mis ojos! De mi opaca estrella
Cambia en brillantes los destellos flojos;
Dulce mirada de hechicera virgen,
Vuelve a mis ojos!

25 de Mayo, Enero 4 de 1861.


XXII

F. L.
(Fragmento)

De tu jazmín la virginal fragancia,
El fresco de su tez y suavidad,
El candor asemejan de la infancia
Junto al plácido seno maternal.

Ensancha al pecho la aspirada esencia,
Llévale un soplo de dulzura y paz,
Como en medio de lúgubre existencia
El beso de una esposa virginal.

¡Ah, y mañana morirá marchito,
Sin frescura, fragancia ni color!
¿Heredero tal vez de algún delito,
Para brillar y perecer nació...?

¡Y qué importa morir! ¡Dulce violencia
Que en más sublime condición  transforma,
Cuando sube hacia Dios la noble esencia
Y al polvo vuelve la terrena forma!

Montevideo, 1857.


XXV

Cobardía

¡No es cobarde el que acepta el sacrificio
Sin doblegarse al crimen prepotente,
El tribuno del pueblo, cuya frente
Levanta sin mancilla sobre el vicio;
Y es cobarde y es vil y es insolente,
Quien insulta a su patria y al patricio,
A la víctima befa en el suplicio,
Y en el santuario de las leyes miente!

¡Quien impávido elogia y enaltece
El brutal despotismo y el pillaje,
Y la gloria del mártir escarnece,
Ése es el gran cobarde, ése el salvaje,
Verdugo enmascarado, cuyo ultraje
Sólo el desprecio del valor merece!


XXVI

           Ed io mi coprii per vergogna e dolore la faccia!
G. Mazzini

¡Oh manes de Moreno y de Belgrano,
De Pueyrredón y San Martín! ¡Oh manes
De egregios ciudadanos, que nos dieron
Progreso y libertad y patria grande!
¡Interrumpid el sueño de la muerte
Y erguíos de la tumba en los umbrales!
¡Surgid, almas gloriosas, del sepulcro
A maldecir esta parodia infame!

¡El gran aniversario de la patria
Profanado por fiestas saturnales!
¡La honradez y la ley escarnecidas
Desde el soberbio Plata hasta los Andes!
¡El pueblo y el ejército indignados
Y su ira comprimiendo ante el ultraje!
(...)
¡La corrupción, la desvergüenza, el lucro
Y hasta el miedo primando en los debates!
¡Ni libertad, ni ley, ni hogar siquiera
Para aquellos que intrépidos combaten
La prepotencia audaz de un falso César,
La insolente altivez del caudillaje!

¡Surgid, héroes de Mayo, de la tumba
A reprochar nuestra inacción cobarde...!
¡Y volved, de dolor y de vergüenza,
A hundiros en las sombras sepulcrales!

Mayo de 18...

Fuente: Reminiscencias, Carlos Augusto Fajardo, Casa Editora de Jacobo Peuser, ¿La Plata?, 1893.

Carlos Augusto Fajardo nació en San Carlos (Maldonado, Uruguay) el 10 de agosto de 1830 y murió en La Plata el 20 de agosto de 1920. Fue poeta, periodista, notario, político y soldado. En su país manejó una imprenta y ocupó un escaño como legislador, hasta que, cumplidos los 27 años, se vio obligado a emigrar a Buenos Aires por razones políticas. Llegado a esta ciudad, se alistó en el ejército del entonces coronel Bartolomé Mitre y combatió contra las tropas confederadas del general Justo José de Urquiza en las batallas de Cepeda (23 de octubre de 1859) y Pavón (17 de septiembre de 1861). Luego de estos enfrentamientos, dejó las armas y en 1862 contrajo matrimonio con Ricarda Ortega, con quien tuvo seis hijos. Entonces, el sitio elegido para su hogar fue la ciudad bonaerense de Chivilcoy, donde instaló una imprenta y fundó con don Miguel Calderón el periódico “La Campaña”, órgano primigenio de la prensa local. En Chivilcoy, asimismo, Fajardo se desempeñó como escribano –fue el primero en su profesión en esa ciudad–, intervino en la función pública y enriqueció con su aporte la vida cultural chivilcoyana. Más adelante, el 30 de agosto de 1882, Fajardo se trasladó con su familia a la que sería, poco tiempo después, la ciudad de La Plata. Como se sabe, esta ciudad nació para ser capital de la Provincia de Buenos Aires y fue fundada por Dardo Rocha el 19 de noviembre de 1882. En ella, Fajardo cumplió funciones de Juez de Paz y vivió sin interrupciones a lo largo de 38 años, durante los cuales vio crecer a sus hijos y sus nietos y asistió al impetuoso desarrollo urbano. De sus cartas y otros textos, se desprende que entabló relaciones con conocidas figuras de la historia argentina; entre ellas, Julio Argentino Roca, Dardo Rocha, Carlos Pellegrini y Leandro N. Alem. También se advierte que adhirió con fervor a la Unión Cívica Radical desde el origen mismo de este partido político. Su único libro publicado se titula Reminiscencias (Casa Editora de Jacobo Peuser, 1893) y está compuesto por un conjunto de poemas de diversas épocas que el autor reunió a manera de florilegio personal. Si bien el libro carece de pie de imprenta, es muy probable que haya sido impreso en La Plata. En lo esencial, los poemas respetan la normativa y los moldes tradicionales y poseen un fuerte tinte romántico. Los temas abarcados son muy diversos, pero predominan los que tienen que ver con los afectos familiares, las mujeres amadas –casi siempre idealizadas– y las causas patrióticas. No faltan, incluso, las alusiones a las batallas de Cepeda y Pavón, un retrato de Mitre, fechado en La Plata el 30 de mayo de 1884, y un par de tributos a Víctor Hugo. Resumiendo, Fajardo fue un hombre de ideas comprometidas y preocupado por el destino de la patria que le dio cobijo. En todos los lugares en que vivió, se involucró en los procesos políticos, sociales y culturares de manera activa, dejando algún rastro perdurable Mientras tanto, no descuidó su pasión por la poesía. Hoy suele reconocérselo como el primer escribano y el primer funcionario radicado en La Plata. Cabría agregar que fue también el primer poeta que tuvo esta ciudad. Para más información leer mi artículo “Carlos Augusto Fajardo: reminiscencias del primer poeta afincado en La Plata”: http://lospoetasnovanalcielo.blogspot.com.ar/p/articulos-etc.html

Foto: Carlos Augusto Fajardo. Fuente: www.sancarlos.freeiz.com